Aquellas cosas de antaño

Hoy en día, romántico es quien manda grandes ramos de
rosas rojas, prepara cenas con velas a la luz de la luna o, cuando mucho, aquel
que lleva una tradicional serenata en un día especial.


En este mundo tan acelerado, ya no nos queda tiempo
para el romance. Actualmente, aquel que se llama a sí mismo “romántico” es
catalogado de cursi y anticuado sólo por la manera tan diferente que utiliza
para manifestar sus sentimientos hacia su pareja, a quien toma como su más
preciado objeto de afecto demostrándolo no sólo con palabras, sino con hechos.

En estos tiempos, lo más común
para manifestar el amor a nuestra pareja es mediante mensajes de texto, bien
sea vía celular con frases melosas sacadas de alguna emotiva canción, mediante
el Chat con textos “medio” pensados que se dicen durante la charla o, cuando
mucho, en un correo electrónico lleno de las profundas emociones que nos
provoca nuestra media naranja.

Otro de los muchos objetos
comunes de hoy para manifestar nuestros sentimientos son las tarjetas virtuales
que, para mi gusto, su único valor es que el remitente dedicó unos minutos de
su tiempo para encontrar algo adecuado, enviarlo y, así, hacer patente su
afecto.

¿Por que no volver a aquellas
prácticas de antaño que conquistaron a nuestras abuelas y, quizás, hasta
algunas mamás de nuestra generación? ¿Por qué no darles un toque andrógino y
usarlas de manera indistinta, ya que 50 años atrás eran exclusivas estrategias
de conquista de ellos hacia ellas?

 

Una carta

A estas alturas de la vida, mucha gente ya ni
siquiera utiliza la escritura manual, la computadora se ha vuelto el mejor
medio para expresarnos, incluso, escribir en un cuaderno o en una

hoja en
blanco resulta cosa de la prehistoria y más si se trata de poner en varios
párrafos los sentimientos que la otra persona provoca en uno.

Un “Te amo” o un “Te quiero”, son
frases difíciles de pronunciar cuando el sentimiento está naciendo, y después
de un tiempo se vuelven tan comunes o cotidianas que hasta comienzan a perder
su valor. Pero, ¿qué te parecería cambiar su impacto y decirlo de una manera
que, de tan romántica, dejes sorprendido a tu amorcito? Lo único que necesitas
es un papel, una pluma, creatividad, inspiración y un poco de mente abierta
para buscar las frases adecuadas en los lugares correctos.

Ponerse a escribir no es cuestión
de género, es cuestión de inspiración y de ganas de complacer al otro. De
hacerle saber aquello que te inspira, aquello que te provoca y por lo que se ha
vuelto el motor de tu vida, eso que a veces damos por obvio pensando que el
otro lo sabe sólo por decirle “Te amo” o “Te quiero”.

Róbale los versos a Neruda, a
Acuña, a Benedetti, a Sabines, a Nervo, a Sor Juana y, por qué no, hasta a los
mismísimos Salmos que están cargados de amor de pareja, y claro que también son
válidas las grandes obras de la literatura universal, sea prosa, verso,
epístola y hasta drama, hay un sin fin de lugares donde encontrar esas líneas
dirigidas al amor. Toma papel y pluma y atrévete a obsequiarle a tu amor un
trozo de tu sentimientos al más puro estilo de antaño.

 

Una canción al oído


La música es una conquistadora por antonomasia. Una
hermosa canción puede abrirle el corazón al más reacio, siempre y cuando
encontremos la melodía adecuada. Los cantantes son las voces de aquellos que no
suelen escribir líneas románticas o que quizás no saben cómo expresar su amor,
pero que desean mostrar sus sentimientos al ser amado.

Una buena selección de música
derretirá a tu pareja siempre y cuando lo que escojas sea con el corazón y con
la sensibilidad necesaria que te brinda el conocer y amar a la otra persona. Tu
creatividad al momento de presentar la melodía, será el toque final. Lo mismo da
una serenata llena de boleros cero comerciales, que un cantante de camión
recibiendo a tu pareja a la puerta de su casa o trabajo tras una jornada
estresante y hasta, simplemente, grabarle un disco con canciones elegidas
pensando en él para que cada vez que las escuche se acuerde de ti.

Y, por qué no, mandarle hacer una
canción especial para él o ella. Qué halago será tener una melodía propia y
sentirte el muso o la musa inspiradora y más aún si es cantada al oído para
abrir el corazón de tu amorcito.

 

Cenas a la luz de las velas

Una cena a la luz de las velas en los lugares más
insospechados: un puente peatonal, el centro comercial, el mismo centro de la
ciudad, un jardín o parque será una hermosa manera de demostrarle a tu amado el
profundo amor que sientes por él.

Las cenas románticas a la luz de
las velas se han vuelto un tanto comunes ya que es fácil encontrar lugares
íntimos en cualquier restaurante de la ciudad; pero, buscar lugares accesibles
y totalmente diferentes dentro de esta urbe resultará una increíble manera de
sorprenderlo.

Montar una mesa formal a medio
bosque o en plena azotea del edificio donde vives es cosa que un servicio de catering
puede hacer sin que el costo
se vuelva tan elevado; es más, hasta las tarjetas de crédito se prestan para
ayudar a lograr este tipo de regalos tan maravillosos.

La creatividad te ayudará a
encontrar una manera original y divertida de expresar tus sentimientos sin caer
en lo común y tradicional, recuerda que el límite es tu imaginación. A
cualquier persona le encanta que la halaguen con detalles románticos, así que
busca el medio que se adecue mejor a tu personalidad y presupuesto para que lo
uses este 14 de febrero o cualquier otro día del año, porque para el amor no
hay tiempo.

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