Sé sincero contigo mismo

Cuando inicias con la revisión de ser sincero contigo
mismo, puede suceder que quieras abandonar todo e iniciar de cero; pero no es
necesario ir al otro extremo, siempre es posible analizar y avanzar nuevamente.

Pasamos mucho tiempo perdidos en necesidades que no
nos agradan: arreglar la casa, acudir a un trabajo que nos llena de tensión,
vestir de saco y corbata, ir a misa, planchar, asistir a juntas, en fin. Muchas
de las tareas que llevamos a cabo no son placenteras, son para satisfacer
necesidades; sin embargo, cuando se vence la resistencia con el ego y nos
ponemos en contacto con el espíritu, entonces: no te opones, quieres ayudar —el
servir te inspira sentimientos de gozo—, antepones los sentimientos a los
resultado y sitúas los deseos de los demás en el mismo plano que los tuyos

Si el estado espiritual está
lleno de confusión, nerviosismo y dudas, te alejas de las leyes naturales, por
lo tanto no te sientes satisfecho contigo mismo. Si todos tenemos acceso a la
voz interior llamada intuición, ¿por qué no la escuchamos en la toma de
decisiones? La respuesta es que nos enseñaron a que todo tiene que ser medible
y comprobable, bajo las reglas de la ciencia matemática. La intuición es la voz
sabia, la que conserva como el disco duro el archivo del inconsciente
colectivo; la información de la evolución de la especie.  

Personas que no son de México
comentan que les cuesta trabajo adaptarse al doble lenguaje de los mexicanos,
consideran que mentimos demasiado. Cometarios tales como: luego nos vemos,
mañana te llamo, pronto te pago, te lo entrego el martes y pasan meses y ese
día nunca llega. Lenguaje social muy lleno de cordialidad, pero falto de
compromiso.

 

¿Eres feliz?

La respuesta depende de lo que consideres que es para
ti la felicidad. Regularmente creemos que depende de tener bienes materiales,
conclusiones previsibles, continuidad, seguridad y la certeza de tener la razón
cuando los demás se equivocan. Al perseguir estos objetivos dejamos de ser
sinceros con nosotros mismos, el ego quiere siempre tener la razón. El espíritu
y el ego son opuestos, se pueden complementar con la fuerza del amor y de la
voluntad. Para ser feliz, escucha tu intuición, la voz interior te dirá que te
conviene.

Si quieres ser sincero contigo
mismo te invito a que te hagas estas preguntas:

 

·     
¿Soy el tipo de
persona que quiero ser? ¿De que manera puedo ser la persona que quiero ser
mañana o la próxima semana?

·     
¿Este día me
sentí satisfecho conmigo? ¿Qué puedo hacer mañana o la semana siguiente para
sentirme más auténtico?

·     
¿Estoy
siguiendo lo que me dicta mi corazón? ¿Estoy consciente de mis sentimientos?

·     
¿Cómo puedo ser
auténtico conmigo, sin dejarme llevar por las presiones de los demás?

 

El “deber ser” limita el deseo al
punto de creer que es bueno reprimir el placer y mantener el control. El deber
es inherente a la conciencia moral, contiene las normas dictadas por la
sociedad, si nos salimos de lo estipulado por el razonamiento moral nos genera
culpa. Vivir en sociedad nos genera roles que tenemos que cumplir; el deber se
apodera del placer, el razonamiento somete al sentimiento de manera que
reprimir los impulsos nos genera tensión. En el área laboral tenemos que
someternos a las reglas, al manejar reprimir los impulsos agresivos, no podemos
tomar decisiones por capricho como dejar de pagar los servicios al estado ya
que la sociedad depende de que cada uno cumpla con la responsabilidad que le
toca, a pesar de que pagar impuestos lo consideramos una obligación.

Para dejar de escuchar las voces
interiores negativas que generan culpa, de nada sirve ignorarlas o fingir que
no existen, se requiere un proceso de negociación. 

Peter se separó de su esposa
dieciocho años después de casado. Cuando vino a consulta todavía seguían en conflicto, dos años después de no
vivir juntos. En el proceso revisó su vida. Se casó sin estar enamorado, tuvo
dos hijos y les dio un buen nivel de vida, sin embargo, se acostumbró a vivir
en conflicto. Cuando le pregunté que si era feliz me respondió: “Hasta hoy me
doy cuenta que vivía por el deber y no por placer, ¡soy un estúpido!”, se
reprocha. Llevó el programa de todos: casarse y tener hijos. Ahora está
aprendiendo a ser sincero con el mismo, incluso ha recibido criticas de sus
compañeros de trabajo por no aceptar las cargas que antes se echaba a cuestas
por no saber decir que no, por agradar a todos.

Lupe tiene veinte años de casada,
dos en depresión y sin tratamiento. Se dedicó a ser buena madre, con toda la
libertad su esposo se acostumbró a vivir como soltero; buenos padres, poca
intimidad, la distancia como pareja es enorme. Al cuestionarle sobre las
relaciones sexuales me comentó que nunca ha tenido un orgasmo, mi pregunta fue
si no lo había platicado con su pareja o si acaso él no se daba cuenta: “Todo
es tan rápido que ni siquiera hablamos del tema”.

  La falta de sinceridad con uno mismo genera
insatisfacción que luego causan depresión y relaciones desvitalizadas tanto con
la pareja como en el área laboral. En la búsqueda por sentir placer las
personas se atrapan en adicciones como el alcohol, el sexo, la comida, el juego
y hasta el trabajo en exceso.

 

Recomendaciones

·     
No busques
culpables, los demás no son responsables de tu proceso.

·     
La mayoría de
los errores tienen solución. El aprendizaje duele.

·     
Aprende a decir
“No” de manera razonada, sin sentir culpa.

·     
El más difícil
de los conocimientos, es el de nosotros mismos.

·     
Si tu trabajo
no es satisfactorio y no puedes hacer un cambio, busca un hobbie, practica un
deporte.

·     
Si la relación
de pareja está en permanente conflicto, busca ayuda profesional, quedarte por
el deber o por la economía te sale más caro.

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