¿Otro cigarrito?

En la nueva
cultura a favor de un ambiente sin tabaco, vale la pena reflexionar sobre los
daños que puede causar a la salud.

La nicotina
es una sustancia potencialmente adictiva. Al inhalar el humo de cigarro, este
químico pasa de los pulmones al cerebro, por lo que puede provocar náuseas,
mareos, debilidad, irritación ocular, tos y dolor de cabeza. Horas después de
consumir una pequeña cantidad de tabaco, el cuerpo reclama otra dosis.

El
consumo de cigarros nada tiene que ver con lo que dicta la publicidad, que
relaciona este hábito con imágenes de triunfo, seducción y romanticismo, pues
un fumador no será conquistador sólo por inhalar el humo del tabaco, pero sí
puede ser posible candidato a una cama de hospital.

Fabiola
García González, médico del Sanatorio Durango y dictaminador de quejas médicas
del ISSSTE, señala: “Nada tiene de romántico esperar una enfermedad devastadora.
El escenario de pinchar a una persona a cada rato para sacarle agua del pulmón,
ya que tiene un tumor ocasionado por la inhalación de humo, no es atractivo”.

Tan
sólo tres de las más de cuatro mil sustancias tóxicas que contiene un cigarro
(nicotina, alquitrán y monóxido de carbono) dañan a todo tu cuerpo. “Afectan el
sistema gástrico, desde la boca hasta el intestino. El humo va a las arterias,
venas, pulmones y cerebro. A largo plazo, pueden presentarse enfisema,
diferentes tipos de cáncer, arterioesclerosis, cardiopatías e hipertensión. El
sufrimiento de un paciente con infarto masivo ocasionado por tabaquismo es
terrible; nadie quisiera morir así”.

La
literatura médica señala que los fumadores son 10 veces más propensos a
contraer cáncer de pulmón y tres veces más susceptibles a morir por ataques
cardiacos. Los daños también se reflejan en dientes, piel y cabello, por
infecciones bacterianas en encías y piezas dentales, así como alergias
dermatológicas, envejecimiento prematuro y mayor tendencia a la calvicie.

El
panorama obliga a pensar en las formas para combatir la adicción. Según
informes de la Secretaría de Salud, las clínicas contra el tabaquismo han
aumentado en México: de 35 en 1999 a 250 en 2006. Su intervención consiste en
el diagnóstico, el abordaje psicológico, el tema farmacológico, las terapias de
reemplazo y el seguimiento al paciente. La médico Fabiola García sostiene: “Es
difícil dejar de fumar sin ayuda especializada. Eliminar la adicción requiere
constancia. Se habla de que el 70% de los fumadores alguna vez ha intentado
abandonar el hábito, pero sólo el 1% al 3% lo logra”. Sin embargo, es
importante valorar y responsabilizarse de la salud, ya que conservarla es un
esfuerzo consciente que se debe realizar día con día. 

Javier
Rueda, diseñador gráfico, integra este grupo y comenta: “Varias veces había
tratado de dejar el cigarro. Usé chicles y parches de nicotina, pero seguía
fumando. Lo logré, porque supe el daño que me hacía. Tengo familia y valoré el
hecho de que en un futuro no muy lejano, podía enfermar. La salud es un regalo
que nos da la vida y que lamentable o afortunadamente no se compra en ninguna
tienda, si nosotros no la cultivamos. Desde hace nueve meses no he dado ni una
bocanada de humo y ya no lo necesito”.

Es
importante reconsiderar este hábito, ya que lo que sembremos hoy en términos de
nuestra salud, es lo que cosecharemos mañana. Es por eso que una vida
responsable es la base de una madurez o vejez plena. Piénsalo.

 

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