Limpia tu alma

La época decembrina brinda un espacio para hacer un viaje al
interior del alma y reflexionar acerca de toda la serie de situaciones que la
rodearon durante el año que está por concluir y que tal vez fueron motivo de
disgusto o de que se generarán sentimientos como enojo, rencor o tristeza.

No rías, no llores, no grites, son
frases que escuchamos diariamente y que en el fondo significan: no seas tú, no te expreses, no seas diferente de
los demás. Todo ser humano tiene sentimientos, es parte inherente a su
naturaleza, y prohibir su libre expresión nos puede dañar tanto física como
mentalmente.

Aunque es válido que en un momento estén presentes sentimientos
como la ira, el rencor o la tristeza cuando la situación lo amerita, también es
imprescindible aprender a darles cause para que no se alberguen por mucho
tiempo en tu corazón y puedan ocasionarle daños.

Saber manejar nuestros sentimientos positivamente
es todo un reto. Según la psicóloga Andrea Arozarena, egresada de la
Universidad Iberoamericana de la ciudad de México: “Los sentimientos no deben
adjetivarse: no son ni buenos ni malos, son simplemente sentimientos. Si nos
impiden vivir plenamente es porque no los sabemos manejar. Los sentimientos
salen naturalmente, y los padres deben permitir a sus hijos que los manifiesten
desde pequeños”. 

Es fundamental que los padres, en vez de
enjuiciar los sentimientos de un niño, le ayuden a reconocerlos. Por ejemplo:
si Juan llegó molesto de la escuela y se niega a comer, es conveniente
preguntarle la causa de su enojo y orientarlo para que lo reconozca: “Estoy
enojado porque la maestra me gritó”. Esto evitará que Juan se desahogue
pegándole a su hermanito. Si
sabemos que la maestra le ha gritado ya varias veces debemos hablar con la
profesora.  

 

Sentimientos
que inmovilizan

Según Wayne W.
Dyer, en su libro “Tus zonas erróneas”, es natural, y hasta necesario, sentir
rabia, hostilidad, timidez, pesimismo y otros sentimientos por el estilo; sin
embargo, estos sentimientos pueden llegar a ser tan intensos que inmovilicen a
las personas. El odio puede conducir al aislamiento y a la soledad; el
pesimismo puede evitar que se ascienda en el trabajo; la ira puede evitar que
pensemos con claridad.    

El psicoterapeuta Dyer explica que los
individuos son responsables de lo que sienten. Sienten lo que piensan y pueden
aprender a pensar de forma diferente sobre cualquier cosa.

La mayoría de las personas suelen culpar a los
demás de su infelicidad. Se han acostumbrado, durante años, a patrones mentales
que identifican las causas de sus sentimientos con acontecimientos externos. A
menudo escuchamos decir: “No asciendo de puesto porque mi jefe me odia”, “No sé
bailar porque nadie de mi familia lo hace”, “Mi novio me dejó porque es un
cretino”. Para cambiar estos patrones se necesita decisión y valor. Asumir la
responsabilidad de nuestros propios sentimientos no es tarea fácil. 

Según Dyer, las personas pueden elegir entre un
pensamiento autorrealizante y uno autoderrotante. Por ejemplo: si conduce un
coche lo más probable es que encuentre atascos de tránsito, ¿cuál es su
reacción?, ¿se enoja e insulta a los otros conductores? Pensar de manera
autorrealizante sería, por ejemplo, escuchar música clásica para
tranquilizarse. Si el servicio de un restaurante es malo, busque las
estrategias para que esta situación no le afecte, por ejemplo, si va con niños,
invente un juego de preguntas y respuestas y, por supuesto, no deje de
presentar una queja, sin ofuscarse, al gerente del lugar.      

A veces no expresamos nuestros sentimientos por
miedo al ridículo o por vergüenza. ¿Qué pasa si corremos el riesgo? Según la
psicóloga Andrea Arozarena, el miedo a manifestar abiertamente nuestros
sentimientos y a sobresalir, nos impide trascender. Es necesario trabajar de
dentro hacia fuera y no de fuera hacia adentro para dar el siguiente paso en
nuestra vida.

Los seres humanos que reconocen sus emociones
como algo que es parte de la condición humana, son los más inteligentes, los
más raros y difíciles de encontrar. Son los que saben manejar sus sentimientos para vivir plenamente y
trascender. Aprendamos a canalizar nuestros sentimientos para limpiar nuestra
alma e iluminar nuestra vida.         

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