El árbol de Navidad

Ya sea natural o artificial,
el arbolito de Navidad es siempre un buen pretexto para reunir a la familia en
torno a él y adornarlo con los más diversos colores y accesorios. Si esta será
la primer temporada decembrina en su nuevo hogar, tal vez les interese conocer
un poco más de su historia.

El árbol navideño es una
costumbre proveniente de los países nórdicos, donde simbolizaba la vida; para
conmemorar la Navidad, en aquellos tiempos, se adornaban los árboles con
guirnaldas, regalos y adornos de colores, costumbre que rápidamente se extendió
por todo el mundo. Actualmente, es uno de los elementos navideños más
representativos de la temporada; la comunida católica hispana, particularmente,
suele acompañarlo con el pesebre, representación plástica de la Natividad de
Jesucristo.

Cuenta
una leyenda europea que el árbol de Navidad tuvo su origen en una fría noche de
invierno cuando un niño buscó refugio en la casa de una pareja de leñadores,
quienes lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche, el niño se
convirtió en un ángel vestido de oro: era el Niño Dios. Para recompensar la
bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran,
prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue: aquel árbol dio manzanas
de oro y nueces de plata.

La
forma de decorarlo varía según las costumbres de cada región. En los países
nórdicos las esferas son sustituidas por ángeles y duendes. En Japón lleva en
sus ramas muñecas, adornos de papel, abanicos y sonajeros. En China en lugar de
pinos se utilizan naranjos,
símbolo de felicidad en esta cultura.

Alrededor
del mundo existen árboles navideños que compiten por coronarse como los más
imponentes gracias a su altura. En el 2009 la Ciudad de México se colocó como
sede del árbol de Navidad más grande del mundo al instalar en la Glorieta de La
Palma, en Paseo de la Reforma, un ejemplar con 115.35 metros de altura, 35 de
diámetro y 330 toneladas de peso. Brasil cuenta con un árbol flotante de
dimensiones similares en la Laguna Rodrigo de Freitas, con una altura de 82
metros y 450 toneladas de peso, montado sobre una estructura flotante de 810
metros cuadrados. El del Rockefeller Center de Nueva York posee 26.8 metros de
altura, 9 toneladas de peso y más de 30 mil luces multicolores.

Otra
de las tradicionales costumbres navideñas es colocar bajo el árbol un regalo
para cada integrante de la familia en la víspera de la Navidad; sin embargo, lo
importante no es sí el regalo, sino el cariño y amor de quien lo obsequia.
Cuando coloques tus obsequios navideños para tu amorcito y tu familia, recuerda
usar una envoltura que jamás se romperá: el cariño. 

Más
que un objeto decorativo, el árbol de Navidad lleva consigo muchos significados
sobre los cuales vale la pena reflexionar. ¡Felices fiestas!

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