El truco de la reconciliación

Si tienes interés en
activar nuevamente tu relación de pareja, es preciso hacer una autoevaluación
sobre la forma en que nos hemos conducido hasta el día de hoy.

El éxito de una relación
de pareja depende de varios factores, desde el hecho que ambos se preocupen por
mantenerse atractivos para el otro hasta los más profundos, como buscar el
mutuo desarrollo en todos los sentidos y una comunicación propicia que les
permita superar cualquier barrera que se interponga en su camino.

Una de las
claves que caracterizan a las relaciones exitosas, es justamente la
asertividad. ¿En qué consiste? El doctor Ricardo Trujillo Correa, catedrático
de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) lo explica de esta forma: “La asertividad consiste en una serie de
técnicas que influyen en la comunicación para que una persona pueda expresar
sus deseos, creencias, sentimientos, opiniones, gustos, preferencias y puntos
de vista, de una manera no agresiva y a partir de este punto, pueda negociar
con su interlocutor y llegar a acuerdos que sean satisfactorios para ambas partes”.

 

¡Dame el poder!

El error más común en
las relaciones humanas, es que no está acostumbrado a escuchar lo que los demás
tratan de decir, sino lo que quiere oír. Un ejemplo muy claro de esto es cuando
tu pareja te dice: Hoy no puedo verte por que tengo que entregar un proyecto
muy importante a primera hora de la mañana; lo más seguro es que sea una
realidad, pero tú puedes interpretar que quiere irse a dormir temprano, y qué
mejor excusa, que un asunto de trabajo.

Ahora bien,
es importante aclarar que aunque la asertividad juega un papel muy importante
en cualquier tipo de comunicación, no se trata de algo que se invente o que se
pueda adecuar en el momento que tú juzgues pertinente, “ser asertivo es una
elección, cada persona debe hacerlo por decisión propia y con el firme deseo de
negociar, de generar empatía con el otro, de comunicar adecuadamente sus
demandas e intereses”, explica el especialista.

 

Aprende a elegir tus
batallas

Las relaciones humanas
son complejas, más aún cuando hay una convivencia cotidiana, como sucede en el
caso del noviazgo o de la vida marital, y es normal que en su diario acontecer
haya motivos de diferencia desde los más insignificantes hasta los más
complejos y trascendentales. En cualquier caso siempre es importante hablar a
tiempo y no permitir que un detalle se pueda transformar en algo más grave,
recuerda siempre que no existen pequeños problemas y por ello los ignoren.

Recuerda que
lo anterior es parte de la asertividad, y aunado a ello es aconsejable que
consideres los siguientes puntos que María Magdalena Egozcue, nos recomienda en
su libro: “Primeros auxilios psicológicos”, Editorial Paidós, antes de tratar
cualquier tema por sencillo que parezca:

 

• Cuando deseen hablar
de un problema, procuren hacerlo cuando ambos estén tranquilos. Si la plática
toma matices de discusión, no teman detenerse y continuar en otro momento, lo
importante es que lo retomen en un ambiente de tranquilidad.

• No intercambien
órdenes, ya que el mensaje que se envía es que no hay confianza en las
habilidades del otro.

• Eviten las
advertencias y las amenazas.

• No traten de decirse
lo que cada uno debe de hacer.

• Eviten ridiculizarse
uno al otro.

• No interpreten la
parte que el otro expone del problema.

• Eviten el bombardeo de
preguntas.

• No cambien de tema o
le resten importancia.

 

Ten en
cuenta que en este camino habrán de esforzarse por trabajar en su desarrollo
humano, esto quiere decir, despertar virtudes como la paciencia, la tolerancia
y el respeto, pues en esta medida será que crezca el interés por convertirse en
personas asertivas; lo anterior es una tarea diaria y de por vida.

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