Un dulce final

El pastel de bodas ha regresado para volverse a
situar como uno de los elementos más emblemáticos de la celebración nupcial.

Hermosísimos y muy elaborados pasteles están llegando
a las bodas para robar las miradas de los comensales, con diseños tan
innovadores, exclusivos y personalizados que nunca antes cortar una tarta
resultó el mejor inicio de una dulce vida juntos.

Actualmente, las pastelerías
especializadas te ofrecen opciones impactantes capaces de llenar el ojo y el
gusto del más exigente con tantos diseños y sabores como creatividad, capaces
de cubrir las expectativas de cualquier presupuesto.

El fondant —cubierta que permite
crear una superficie lisa y regular— le da a los pasteles actuales un terminado
de perfección, a diferencia del glaseado usual que confiere un toque de
movimiento y cadencia a la tradicional tarta bodas. Ese acabado tan estilizado
capaz de emular cualquier textura, su solidez y resistencia ante climas
cálidos, así como la infinidad de opciones para su decoración, le han dado un
gran popularidad a este tipo de cubiertas. 

Otro elemento que reaparece en la
escena nupcial son los muñequitos del pastel que gracias a la pasta francesa y
al fondant se vuelven accesorios decorativos que dan un toque de exclusividad y
originalidad al suculento postre.

Elegir el pastel de bodas
perfecto para tu enlace es cosa sencilla, desde igualarlo al diseño de tus
invitaciones o, bien, al concepto general de tu boda retomando elementos
decorativos como colores, formas, texturas, flores y hasta figuras impresas
tipo grecas, letras, rayas, etcétera, o simplemente convertirlo en un emblema
de los gustos personales que los unen como pareja.

Desde un elegante pastel de
varios pisos decorado con fondant beige, aderezado con perlas y rosas de pasta
francesa o glasé, hasta los más insólitos como una tarta con forma de Wii, sí,
así como lo lees, o con la figura de la banca del parque en el que se
conocieron.

Lo importante al momento de la
elección es que ustedes plasmen en un pedazo de pan la esencia del concepto de
su boda. Y puede ser tan creativa, original y colorida como ustedes lo decidan,
incluso, puede ser que esta elección se convierta en la parte central de la
decoración del festejo.

 

Otros elementos de dulzura

Los muffins o panquecitos decorados, se han vuelto
una novedosa y práctica opción para cerrar con un dulce broche el banquete de
bodas. Fuentes llenas de estos pequeños pastelitos decorados con fondant y
pasta francesa, darán un toque original a tu celebración.

Puedes combinar estas fuentes de
muffins con un pequeño pastel de bodas en la parte superior de una base
circular de varios pisos, para ser partido por los novios conforme manda la
tradición.

Esta novedad puede ir acompañada
de pequeñas y coquetas cajitas grabadas con el monograma de sus nombres en las
cuales los invitados podrán llevarse su postre a casa, en caso de no apetecerlo
al término del banquete, cargando con un delicioso recuerdo de tu boda y
compartiendo con ustedes la dulzura que este enlace les significa.

Por fortuna, esta moda de los
panquecillo no es tan reciente como se piensa, por lo cual en nuestra ciudad ya
existe un amplio abanico de pastelerías especializadas con decoraciones y
cubiertas que pueden ser personalizadas al gusto de cada cliente. De tal
manera, conseguir algo así de original y creativo resultará sencillo.

Las barras de postres o mesas
dulces resultan muy vistosas y elegantes, otra excelente opción para aquellos
novios que desean consentir el paladar de sus comensales con una amplia
variedad. Por sus características y su apetitosa presentación se convierten en
el centro de atención complementando perfectamente la decoración nupcial.

La tradición del pastel de bodas,
viene de la antigua Roma en la que, literal, partían un pedazo de pan sobre la
cabeza de la novia como símbolo de fertilidad. Fue hasta la Inglaterra del
siglo XVII donde los invitados por su buena voluntad comenzaron a llevar a
estos festejos pequeños pastelillos que amontonaban en altas torres, lo que más
adelante dio vida al pastel de varios pisos como hoy en día lo conocemos.

La intención es agasajar a los
invitados y compartir con ellos la buena fortuna que los ha llevado hasta ese
momento. Así que, cual sea su elección, conviértanla en un dulce inicio de
matrimonio y un exquisito final de banquete.

 

 

 

 

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