Puro amor mexicano

Es el mes de la Patria, el mes de México, por eso quiero hacer un
reconocimiento al amor mexicano, a ese que resulta ser un amor más puro, más
entregado. 

Me lleno de orgullo cuando les
pregunto a extranjeros que nos visitan sobre cuál será el recuerdo que se llevarán
de nuestro México y casi todos, de manera invariable, responden refiriendo a
nuestra calidez humana, a nuestra capacidad de entrega incondicional, a la
facilidad con la que hicieron grandes amistades que, en resumen, me suena a
puro amor mexicano.

Si estoy
de acuerdo en que, de repente, nos dejamos influenciar por ideas extranjeras:
te doy, te comparto, te admiró mientras tenga ganas, mientras no me aburras,
mientras… Y también
reconozco que de pronto lo “macho” nos domina y queremos amar y ser amados sólo
a nuestra manera —lo cual el comienzo de egoísmo—, y habría que hacer mención
de que el machismo mexicano no es exclusivo de los hombres, es una actitud
también propia de algunas mujeres que desean controlar a su pareja más que ser
la compañera de este viaje por la vida. Aquel que desea controlar no ama de
corazón.

El amor
mexicano, amor sin igual, tiene características muy especificas que,
desafortunadamente, con el ritmo de vida que llevamos, hemos ido perdiendo; sin
embargo, está en nosotros el preservarlas y practicarlas día a día:

  • Esas galanterías de los
    caballeros mexicanos de ceder su lugar, de abrir la puerta, de permitir
    que las damas crucen el umbral de la puerta antes que ellos, de ponerse de
    pie cuando una dama llega, de acompañarla al baño, de detenerse a saludar,
    de abrir y cerrar la puerta del auto, son gestos hermosísimos que no
    debemos permitir que caduquen.
  • Y qué decir de los “gallos”,
    esas serenatas tan llenas de romanticismo y emoción que erizan la piel de
    cualquier mujer y que por más que existan los mejores antros o la
    sofisticación de los restaurantes, el despertar en la noche escuchando a
    tu novio cantar al pie de tu ventana será, por siempre, un símbolo
    romántico sin igual.
  • El regalarle flores, como las
    emblemáticas rosas rojas, de una manera inesperada, sin necesidad de que
    exista un motivo especial, es un súper detalle. Claro que lo ideal sería
    conservar el hecho de que sean los chicos quienes obsequien a las chicas y
    no al revés. No es el ramo inmenso el único posible, puede ser la rosa que
    se corto del jardín pensando en ella; todo gesto de amor mientras más
    espontáneo es mejor, y para esto ¡sí que somos muy creativos y buenos! No
    perdamos nuestra identidad tratando de imitar otros estilos que no son los
    nuestros.

En estos días
en que recordamos lo maravilloso que es nuestra Patria, tratemos de hacer caso
a lo maravilloso que es nuestro corazón mexicano sin frenar su impresionante
capacidad de expresar su amor. Esas
canciones mexicanas escritas por verdaderos enamorados pueden ser la
inspiración que reviva en nuestra alma la capacidad mexicana de amar. Los
invito a escucharlas con atención, siempre habrá más de alguna con profunda
sabiduría que inspirará y motivará la capacidad de amar, herencia 
nuestra. En estas fiestas patrias: ¡viva
México y viva el arte de amar mexicano! 

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