Mariposas en el estómago (Parte II)

Su familia la recibió con
gran júbilo. Al entrar a la casa todo fue algarabía, estaban sus tíos, primos e
incluso algunos sobrinos que sólo conocía por fotografía pero con los que se
llevó realmente bien. Todo era alegría, pues querían que la recién llegada se
sintiera bienvenida y como en casa, objetivo que lograron desde que la
saludaron. 

La comida se prolongó hasta la
noche y prometieron todos volver al día siguiente para desayunar. Andrea se
encontraba cansada por el viaje y alterada por el cambio de horario, pero no
quería dormir aún. Tomo un termo, lo llenó con café y salió a pasear por las
calles de esa bella colonia mientras disfrutaba de su bebida favorita. Algunos
árboles estaban mucho más grandes, algunos vecinos de sus abuelos a quienes
recordaba con cariño habían cambiado mucho y su alegría se mezclaba con cierta
nostalgia.

Llegó a la avenida
Chapultepec donde solía ver a sus amigos y a aquel joven amor que tuvo, justo
en la intersección de la avenida con la calle Lerdo de Tejada y La Paz. Todo
era tan diferente. Se sentó un momento a observar a las personas que caminaban,
algunas iban solas, otras en grupos, con sus perros y hasta en bicicleta. A
pesar de estar en el bullicio del tráfico se sintió tranquila. No dejaba de
pensar en aquel amor que las circunstancias hicieron terminar, ¿qué habría
pasado?, ¿qué habría pasado con aquel chico, cómo sería, qué haría?, ¿sería
posible un encuentro? Fueron muchos los paseos juntos, tomados de la mano, parecía
que el mundo no existía, después se tuvo que ir a España y todo terminó. Sintió
un vuelco en el corazón y extrañó esa sensación de mariposas en el estómago y
esa electricidad que recorre nuestros cuerpos al encontrarnos con los ojos del ser
amado. No había experimentado después esa sensación con nadie más, con ningún otro
había sentido algo igual, incluso a ninguno lo añoraba tanto. Quizá era tonto
aferrarse a un pasado que seguramente daba como resultado un presente alejado
de toda ensoñación. Quizá él ya ni la recordaría, quizá tenía novia o esposa y
hasta hijos.

El cansancio se hizo
presente, decidió volver a casa y tomó el camino que juntos recorrián cuando él
la llevaba a casa de sus abuelos. Su exnovio vivía por aquel rumbo también, así
que, locamente, decidió pasar por ahí, las posibilidades de encontrarse eran
mínimas, además ¿qué podría pasar?… (CONTINUARÁ)

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