Contigo pan y cebolla

Contrario a lo que dicta el refrán, no hay que caer preso o en cama para
conocer a los amigos. En caso de necesitar ayuda, sea la que sea, ¿a quién
buscarías? Basta una mala temporada, perder el empleo, sufrir una separación o
atravesar por una experiencia negativa para darse cuenta de las personas con
las que se puede contar.

Leticia, de 45 años y madre de Sebastián, de 11 años, comenta: “Con el
amor de mi hijo Sebastián me basta. Cuando me divorcié me di cuenta de que no
contaba más que con un par de tíos: el hermano de mi mamá y su esposa, y con una buena amiga que conozco desde la
universidad. Eso fue terrible para mí”, y agrega: “Tengo mis conocidos y
personas que consideraba amigos, a algunos incluso les tengo afecto, pero no
cuento con ellos para nada, como
tampoco con mis hermanos que aunque nos queremos, en aquella situación crítica
nunca pensé en pedirles dinero o en que me echaran la mano”.

Al preguntarle concretamente a Leticia sobre cuántas personas podrían
acudir a ella en caso de enfrentar un revés, la respuesta fue un silencio,
después, con una ligera mueca, respondió con cierto tono de insatisfacción:
“Sebastián y mi tía Meche, ellos sin dudar. Yo creo que Claudia, mi amiga,
recurría a otros antes que a mí, aunque me duela decirlo, de eso estoy segura”.

La enseñanza

Robert Brooks y Sam Goldstein, autores del libro “El poder de la
resiliencia”, Editorial Paidós, explican que mantener relaciones estables en la
vida adulta significa contar con un apoyo que no sólo ayude a resolver la
adversidad de la mejor manera, sino también a tener una vida más sana y
placentera en lo cotidiano. Según los expertos, si se quiere cultivar y
mantener relaciones llenas de sentido y emocionalmente satisfactorias, es igual
de importante ser una compañía que acepte y quiera a la otra persona tal cual
es.

Los autores puntualizan: “Aparte de nuestra seguridad o la confianza que
podamos tener en nosotros mismos, la importancia de tener gente de quien tomar
fuerzas habitualmente no se puede infravalorar. Cónyuges, hermanos, padres o
amigos pueden representar ese papel”, y agregan: “Las relaciones emocionales
que pueden ser de soporte son aquellas que cuentan con un alto nivel de
confianza, aprecio, franqueza, seguridad y tranquilidad por parte de ambos”. No
basta la simpatía o el afecto, se necesita de algo más para abrazarse de otro
cuando las cosas no marchan bien.

Leticia dice que el estilo de vida que lleva no le permite cultivar sus
relaciones como ella quisiera, apunta que entre las labores de la casa y el
trabajo le queda muy poco tiempo para otras actividades, pero está segura que
de haber contado con más gente durante el periodo de su separación, hubiera
sido más fácil para ella todo el proceso: “Por un momento me sentí muy sola,
con una gran carga en los hombros, hasta somaticé y caí enferma por unas
semanas. Sé que una parte era el sufrimiento por mi divorcio y otra por
sentirme sin apoyo. Ver el aprecio real de la gente hacia mí me afectó”.

Es infinito el impacto que tiene un amigo en la vida de una persona,
como fuertes los lazos que los unen y que les brindan apoyo para acompañarse en
la vida tal y como se presente. Pase lo que pase, por extraordinaria, estupenda
o dolorosa que parezca una situación, es bueno saber que hay un par de buenos
amigos que cuentan con el cariño incondicional del otro que solamente quieren
verlo feliz.

De lo bueno ¿poco?

En relación con las amistades, la encuesta “Amistad y Felicidad” 2008,
realizada por Consulta Mitofsky, arroja los siguientes datos:

·     
Uno de cada 10 mexicanos declara tener cero amigos.

·     
El 28 % de hombres y mujeres
entre los 30 a 49 años afirmó tener entre 3 y 5 amigos, y tan sólo el 18.5%
asevera que cuenta con la amistad de una o dos personas.

·     
En promedio, las personas de más de 50 años de edad,
comentan tener por lo menos 10 afectos en su lista de amistades.

·     
El estudio arroja que los mexicanos mientras más edad
tienen, cuentan con un número mayor de personas que pueden considerar sus
amigos.

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