Atequiza: un rincón inolvidable

Atequiza,
Jalisco, se ubica a 30 kilómetros de la zona metropolitana de Guadalajara (en Jalisco, México), rumbo
al sureste, cerca del Lago de Chapala. El lugar ideal para vivir un fin de
semana lleno de diversión.

Desde
sus múltiples festividades que arrancan con las fiestas patrias, el día de
muertos y, la principal, la fiesta patronal el 8 de diciembre, día de la
Inmaculada Concepción, hasta sus edificios históricos y su deliciosa cajeta o
ate de membrillo, Atequiza tiene todo para complacer a sus visitantes. Si aún
no conoces este mágico rincón, es momento de visitarlo.

Atequiza
está situada en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, en el estado de
Jalisco, en México. Su historia comienza con la llegada de los españoles, fundada en 1556
por Juan Ortíz de Urbina, bajo el mote de Santa Ana de Atequiza. Su lista de
propietarios, realmente extensa, contempla el nombre del empresario tequilero
José Cuervo.

Originalmente
fue una de las haciendas más ricas de la región durante el siglo XIX, época de
esplendor cuyo huésped principal solía ser don Porfirio Díaz, quien contaba con
casa de verano en este poblado, eran tan frecuentes sus visitas que el lugar
contó con estación de ferrocarril. Fue tal su fama que incluso la Compañía de
los Hermanos Lumière grabó algunas escenas de sus filmes en este sitio.
Conozcamos algunos de sus edificios históricos.

 Teatro de Atequiza

Fotografía: http://www.fotolog.com/limbvizkit/92109085

Es
un ejemplo importante de la arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX, se
construyó de 1875 a 1886, cuando se inauguró presumiblemente por don Porfirio
Díaz, entonces presidente de México. Cuenta con una hermosa fachada de cantera
gris, en dos niveles y coronada por un frontón; su estructura interior está
formada por tres cuerpos: la nave central y dos naves laterales. Es, además, un
sobreviviente de los teatros edificados durante la época, siendo considerado el
tercero en importancia del estado de Jalisco, después del Teatro Degollado en
Guadalajara, y el Rosas Moreno en Lagos de Moreno.

La Casa Grande

Localizada
a un costado de la plaza principal, aún conserva parte de su arquitectura
original. Es una construcción de dos plantas a base de piedra y cantera gris,
propia del lugar (la cantera de estas tierras llegó a ser enviada a la Ciudad
de México). En la planta baja se encontraba la tienda de raya, la sala, el
comedor y la cocina, las habitaciones se ubicaban en la segunda planta.

El Molino

Vestigio
de los primeros procesos de industrialización en el campo de Jalisco, fue uno
de los más tecnificados del último cuarto del siglo XIX en Jalisco. En él se
fabricaba harina y salvado, disponía de maquinaria alemana con tecnología de punta
y era movido por fuerza hidráulica (planta hidroeléctrica que generaba
electricidad con la caída de agua).

Bodega de trigo

Frente
al molino se encuentra aún en pie las bodegas que fueron utilizadas para
resguardar el trigo que se producía en la región.

Casa de campo “La Florida”

En
ruinas. Data de principios del siglo XX, constituía la parte moderna de la
hacienda, reproduciendo el estilo ecléctico afrancesado que influenció
fuertemente a la arquitectura en nuestro país durante el régimen porfirista. En
esa época, Porfirio Díaz realizaba viajes a la hacienda, incluso la vía del
ferrocarril se desviaba y antes de llegar a la ciudad de Guadalajara, arribaba
a Atequiza, donde la vía férrea hacía llegar el vagón presidencial justo hasta
“La Florida” entre los jardines de cipreses, árboles frutales y palmeras.

 

Fotografía: Charles B. Waite.

Fotografía:
http://www.jalisco.gob.mx

Capilla de la Purísima Concepción

Vale
la pena la visita a esta pequeña capilla de gran relevancia estética y
ornamental. Fue edificada de 1819 a 1839, sus últimas modificaciones se
realizaron en 1870, que es como hoy en día la podemos apreciar. Es deplanta de
cruz latina, con pilastras que ascienden alrededor del recinto, coronadas
conuna cornisa de cantera. La cúpula se desplanta sobre tambor octagonal; en la
cúspide luce una linternilla, así como unos relieves de los evangelistas en
cantera.

Las estatuas

Tres
estatuas francesas se encontraban en la explanada principal de la hacienda;
fueron fabricadas en el siglo XIX por la empresa francesa Adurenne Somnevoire,
y según don Francisco Michel, dueño actual de las estatuas, esta empresa aún
opera en aquel país. Hoy podemos apreciarlas en el jardín de su vivienda
particular, localizada a un costado del Teatro de Atequiza. “La industria”,
lleva una lámpara sorda para minería, “La Agricultura”, con vid en sus manos, y
“La Libertad”, con una antorcha, son los símbolos que cada una representa.

El Canal

Característico
símbolo que atraviesa la población, aún se encuentra en función. Las primeras
obras de irrigación en la zona se construyeron a partir de 1750, posteriormente
fue utilizado para generar electricidad en la planta hidroeléctrica ubicada en
el molino de trigo de la hacienda.

La Casa Ejidal Emiliano Zapata

Lugar
conocido también como “La Agraria”, durante la época hacendaria fungió como la
Escuela de Niñas. Es un edificio de arquitectura sencilla, de una sola nave con
tres arcos que marcan el ingreso, y gruesos muros de adobe con techumbre de
terrado.

Estación del Ferrrocarril

En
1888 fue inaugurado el ferrocarril central que unía Guadalajara con la Ciudad
de México, su trazo lo hicieron coincidir con la Hacienda de Santa Ana de
Atequiza, lo que dio a ésta un mayor auge comercial e industrial. En la
actualidad sólo es posible apreciarla desde el exterior.

Fotografía: N. A. Padilla Arias.

Pero
esto no es todo, la verdad es que tienes que visitarlo para conocer todas las
maravillas históricas que resguarda. No lo pienses más y comienza a planear la
salida de fin de semana con tu amorcito. ¡Buen viaje!

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