¿Y si nos casamos en la playa?

Esta es una de las preguntas más comunes al momento de comenzar con los preparativos de boda y, cómo no, si las bodas de playa además de tener sus propios encantos están en boga y ¿a quién no le gusta lo que está de moda?

Hay parejas que desechan la propuesta de inmediato cual si fuera un mal pensamiento, otras le rascan un poco buscando pros y contras, y algunas más compran la idea de inmediato. Aunque son muy lindas las bodas frente al mar, lo cierto es que no son para todos los novios.
La vida está llena de opciones donde cada individuo toma y desecha lo que cree más conveniente para sí, construyendo de esta manera su propio camino; así elegimos carrera, amigos, pareja y hoy toca el turno de decidir cuál será el lugar en el que compartirán la alegría de su unión con todos sus seres queridos. Para saber si su boda es candidata a un escenario frente al mar, les comparto esta pequeña guía.
  • ¿Son las bodas de etiqueta su estilo?
  • ¿Les importa muchísimo que no falte nadie a su boda?
  • ¿Les cuesta trabajo ser abiertos y adaptarse a los cambios y limitaciones de los lugares desconocidos?
  • ¿El cambio de presión atmosférica, por la diferencia de altitudes, es perjudicial para alguno de ustedes, para su familia o parientes cercanos?
  • Al realizar la boda frente al mar, por políticas de la playa u hotel, es probable que se señale una hora fija para su término. ¿Afectaría sus planes?
  • Les gustaría realizar su boda en época de lluvias.
Si todas sus respuestas son negativas, entonces es momento de buscar al coordinador o coordinadora de bodas que convertirá su boda de playa en un festejo incomparable. Pero, si alguna de sus respuesta ha sido afirmativa, será conveniente analizar cada punto para descubrir su importancia.
Si han soñado con una boda muy formal —de pipa y guante como decían antaño—, definitivamente, habrá que descartar el festejo en la playa. Las bodas de rigurosa etiqueta son, por lo general, en salones cerrados y de noche; las invitadas lucen elegantes vestidos largos, elaborados peinados, tacones y los caballeros portan frac o jaquette, algo difícil sobre la arena con el viento, la brisa y el calor.
Por otro lado, si la asistencia de sus invitados les resulta primordial, entonces habrá que considerar que en las bodas destino cerca del 40 por ciento de los convidados faltan al festejo por diversas razones: gastos de viaje, apretada agenda, problemas de salud, etcétera.

Otro de los puntos a tomar en cuenta son las limitaciones que podría conllevar la celebración en una ciudad lejana, principalmente el hecho de que el abanico de productos y servicios es más limitado que en la zona metropolita, aunque no por eso son menos buenos los proveedores.

Aunque no es muy común, estar sobre el nivel del mar puede causar algún tipo de malestar a ciertos organismos, si esto le sucede a algún familiar cercano consideren que, probablemente, no asistirá al festejo. Por otro lado, la cantidad de alcohol que se ingiere en la playa, dista mucho de la que se consume en la ciudad, otro punto a tomar en cuenta.
Otro de los factores incómodos para algunas parejas es tener horario limitado en su fiesta de bodas; festejar sin limite ni restricción de tiempo en las playas no siempre es posible pues muchas son zona federal y algunos hoteles restringen el horario para no interferir con el descanso de sus huéspedes, por eso es importante conocer las reglas del lugar antes de su contratación.
Por último, aunque el clima de verano en la costa es más que encantador, siempre hay posibilidades de lluvia así que, por más linda que sea la boda en la playa, si llueve perderá todo su encantó. Acá la recomendación es optar por meses fuera del temporal.
 
Es un hecho: ¡boda de playa!
Las bodas en la playa, dada la distancia entre la urbe y la costa, requieren el apoyo de un wedding  planner, quien con su experiencia y conocimientos se encargará de hacer realidad el anhelado sueño. Claro que también es posible organizar el festejo sin la ayuda del especialista, pero en mi opinión, no es recomendable ya que la planeación implicará dar múltiples vueltas al destino elegido, tiempo y un muy buen ojo para elegir sus proveedores —pues no todo podrán contratarlo en su ciudad—, además, al no contar una persona que vigile el presupuesto, es probable que excedan las cifras sin percatarse de ello.
La Asociación de Consultores Nupciales (ABC), en Jalisco, cuenta con una amplia lista de expertos coordinadores que podrán apoyarlos en sus preparativos de bodas, si les interesa, el teléfono de contacto es el (01 33) 3630 9421.

Ahora bien, para la elección de la playa les voy a recomendar una página de Internet muy buena: www.bodasenplaya.com, donde uno a uno te van mostrando las características de los más de 30 destinos que tenemos en el país, playas vírgenes, con turismo, de fácil acceso y otras que, de tan escondidas, resultan un verdadero paraíso.

No olviden entregar a cada uno de sus invitados un pequeño souvenir —palabra francesa que significa recuerdo— que los haga revivir ese maravilloso momento cada vez que lo vean. Pueden dejarlo en su habitación anexando una tarjeta de agradecimiento por estar con ustedes en un día tan especial.

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