¿Recién casados?

¿Cómo prolongar la luna de miel al llegar a tu nuevo hogar? Ser
flexible, asertivo y estar abierto a la negociación, te ayudará.


“Mi noviazgo con mi esposo duró algunos años y siempre nos llevamos muy
bien. Ambos realizamos con mucha ilusión los preparativos para la boda y la
luna de miel fue divertida. Cuando regresamos del viaje, me di cuenta de que él
daba por hecho que, además de mi trabajo como enfermera, yo debía realizar
todas las labores del hogar. Platiqué con él y elaboramos un itinerario de
actividades en el que los dos participamos, y nos ha funcionado muy bien.
Aprendimos a negociar y a aceptar la responsabilidad de cumplir nuestra parte
en cada trato avalado por ambos”, así se expresa Juliana, que hoy lleva una
relación armónica con Jorge, su esposo.

¿Cuáles son los problemas que se pueden presentar en la vida de los
recién casados y de qué manera es posible resolverlos? Ximena Arévalo,
psicoterapeuta del Centro de Apoyo Psicológico y especialista en terapia de
pareja, explica que en ocasiones se da una especie de lucha por tomar el
control de la relación: “Las ideas con las que algunos miembros de la pareja
llegan al matrimonio, son que el otro va a estar completamente dispuesto a
cubrir lo que él o ella necesiten o todo será como en casa de sus padres. Sin
embargo, debe tomar en cuenta que su pareja puede llevar otras costumbres y
formas de vivir, que no están mal, ni bien, simplemente son distintas. De estás
diferencias, surgen los primeros conflictos, pues el otro dejará en claro: ‘Yo
no voy a hacer lo que tú dices, sólo porque sí’”.

La adaptación

La psicóloga describe una forma para evitar conflictos en la vida de los
recién casados: “Es preciso recordar que la pareja no es una propiedad, ni
tiene porque saber nuestras costumbres. Por ello, es necesario platicar mucho,
establecer límites, reglas y aprender a negociar; además, es fundamental
respetar los acuerdos a los que lleguen”.

Sobre la negociación, la experta apunta: “A veces, por complacer al
otro, se pasa sobre la necesidad propia, esto no es recomendable, pues con el
tiempo puede comenzar a haber inconformidades por parte de quien siempre cede.
Además, es importante aprender a pedir de forma clara lo que deseamos
realmente. Por ejemplo: ‘Yo quiero que te acuerdes de mi cumpleaños’. Existe la
tendencia a pensar que, automáticamente, porque es mi pareja y me quiere,
adivinará lo que yo espero que haga y esto es absolutamente falso. Hay que
crear, por medio de la comunicación un instructivo de lo que cada quien espera
de la relación y establecer qué están dispuestos a dar”.

Las negociaciones deben ser un ingrediente importante en la convivencia
de los recién casados, para llegar a acuerdos con los que los dos queden
satisfechos. Elaborar un itinerario de actividades puede ser interesante y
divertido y, sobre todo, muy benéfico para la relación, tomando en cuenta que
son dos personas que están empezando a conocerse en el ámbito de la vida
cotidiana. 

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