La Casa Que Canta

Empotrada sobre un acantilado en Playa la Ropa,
Zihuatanejo, con increíbles vistas a la bahía y una impresionante arquitectura que
fusiona elementos autóctonos como muros de adobe y techos de palma con formas
irregulares, desniveles y la belleza del arte mexicano. Un espacio único creado
para alejar el estrés y deleitar uno a uno sus sentidos.

Más que un hotel de diseño, un monumento al buen
gusto. De estilo rústico-chic, romántica y privada, La Casa Que Canta es una
construcción enfocada al horizonte que permite acariciar majestuosas postales
del Pacífico desde cualquier punto del hotel; su decoración, basada en el arte
folclórico local, lo obligará a hacer un alto para apreciar a detalle cada
pieza; su carta gastronómica, de gran fama en toda la región, así como el
excepcional servicio y el arrullo de las olas, le han bastado para ser
considerada uno de los mejores hoteles del mundo por Condé Nast Traveler y por
Travel + Leisure.

 A tan solo cinco minutos del pueblo de Zihuatanejo y
a 20 del aeropuerto internacional, en Playa la Ropa, se encuentra este idílico
paraje, destino perfecto para las parejas que viajan en plan de romance o para
quienes simple y llanamente desean olvidar su ajetreado mundo. El apapacho de
su staff es uno de los más celebrados ya que desde antes de su arribo ellos
tendrán conocimiento de sus preferencias para consentirlo al momento de su
llegada. La invitación a este paraíso se limita a mayores de 16 años.

 La construcción en sí es toda una obra de arte que
prescinde de la perfecta geometría para dar lugar a espacios de formas
caprichosas que se adaptan al entorno. Equipales, lámparas colgantes de mimbre,
sillas de madera, terrazas con techos de palma, uno que otro muro de adobe y
frondosos jardines resguardan un escenario de paz y confort donde la premisa es
el disfrute de la vida, sin prisas ni contratiempos.

 Sus dos piscinas han ganado fama mundial. La primera
es la infinity, elevada sobre el acantilado, con asoleaderos en desnivel,
camastros y sombrillas, se jacta de ofrecer la mejor vista al horizonte
líquido; la segunda es de agua salada, ésta se mezcla con las rocas y el mar
para brindarle una experiencia que nada tiene de convencional.

 Dentro de sus instalaciones encontrará servicios de
masajes, tratamientos corporales y yoga en el reconocido Spa Clarins-París,
centro de bienestar ideal para restaurar cuerpo y alma. Además, gimnasio,
Internet, salón de juegos, sala de televisión, sala de juntas, restaurante y
dos bares, así como facilidades para realizar una boda excepcional.

 25 suites de lujo con diseño propio, nombradas con
temas de canciones mexicanas, 11 de ellas con piscina privada y todas con
terraza y vista al mar. Equipadas con muebles tallados y pintados a mano,
piezas de arte local, aire acondicionado, ventiladores de techo, caja de
seguridad, minibar, baños con doble lavabo y área separada de regadera. Además,
dos villas privadas: El Murmullo y El Ensueño, cada una con cuatro suites de
lujo y piscina privada atendidas por su gerente, mayordomo y chef.

 Experiencia memorable resultará la visita a su
restaurante al aire libre con espléndida vista a la bahía y suculenta carta de
platillos mexicanos tradicionales, principalmente de mariscos, complementada
por un exquisito menú de cocina internacional, preparados por su prestigiado
chef quien, por cierto, comparte los secretos del arte culinario en sus clases
de cocina. 

 El sitio preferido para recibir los rayos del Astro
Rey o contemplar la puesta de sol, coctel en mano, es el bar a la orilla de la
alberca, desde exóticos cocteles y bebidas tropicales hasta un tequila derecho.

 La cercanía del galardonado complejo con el pueblo de
Zihuatanejo, permite al visitante realizar tantas y tan variadas actividades
como dicte su antojo: pesca deportiva, campos de golf, buceo, snorkeling, tour
en barco por la bahía, canchas de tenis, cabalgatas y deportes acuáticos.

 Dado el romántico ambiente y la belleza de sus
instalaciones y entorno, La Casa Que Canta se convierte en el destino perfecto
para bodas, lunas de miel y aniversarios, y por el ambiente tan confortable y
relajado resulta un excelente punto de encuentro para las reuniones de negocio.
En cada modalidad usted contará con asesoría personalizada de su profesional
equipo.

 Privilegiado mirador sobre el puerto pesquero y su
hermosa bahía, alojamiento de lujo, staff dedicado a consentir y apapachar a
sus huéspedes y carta gastronómica de primerísimo nivel, son una pequeña
muestra del tesoro de recuerdos que La Casa Que Canta le prodigará en su
próxima visita. No hay por qué esperar, cumpla el sueño de unas vacaciones
perfectas y deje que este paraíso le cante al oído.

La Casa que Canta
Fecha de inauguración: 1992.
Categoría: Especial, miembro de Hoteles Boutique de México y del grupo Small Luxury Hotels of the World.
Estilo arquitectónico: mexicano tradicional.
Habitaciones: 25 suites de lujo, 11 de ellas con piscina privada, todas con vista al mar, patio privado y asoleadero, equipadas con muebles artesanales mexicanos, aire acondicionado, ventiladores de techo y mini bar de cortesía, baños con doble lavabo y área separada para la regadera. Cuenta, además, con dos villas adyacentes: El Murmullo y el Ensueño, con cuatro hermosas suites cada una.
Instalaciones: piscina infinity y piscina de agua salada, Spa Clarins-París, gimnasio, boutique, sala de juegos, sala de televisión, sala de juntas, elevador y aparcamiento.
Servicio para huéspedes: servicio de habitaciones, lavandería, Internet alta velocidad, clases de cocina, traslado desde aeropuerto, facilidades nupciales, concierge.
Gastronomía: alta gastronomía, platillos mexicanos tradicionales, mariscos y cocina internacional.
Cava: bar en hotel y piscina, carta de bebidas nacionales e internacionales.
Actividades por realizar: dentro del hotel: masajes, yoga, gimnasio y clases de cocina, fuera del hotel: golf, pesca deportiva, buceo, snorkeling, tour en barco, tenis, cabalgatas y deportes acuáticos.
Lo mejor del lugar: las vistas, la atención de su personal, la carta gastronómica, las instalaciones y los masajes.

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