Efectos del estrés

El estrés por sí mismo no es malo, además de ser inevitable, es la sal de la vida. Se convierte en problema cuando nos sobrecargamos, producto de la vida tan competitiva en la que nos desenvolvemos.

Los síntomas del estrés afectan el funcionamiento del
cuerpo, los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento en general. Sus
reacciones varían de acuerdo al temperamento, algunas personas tienen muy poca
tolerancia a las frustraciones, hacen de todo un drama, presentan dificultades
para concentrarse, por lo que ante cualquier cambio de planes pierden el
control.

El estrés es la causa de padecimientos
psicosomáticos, somatizaciones causadas por reprimir las emociones. La ciencia
rige el pensamiento Occidental y se caracteriza por el pensamiento analógico
dejando de lado las emociones; ante cualquier síntoma que presentamos
encontramos supresores: sin importar la causa, se recurre al especialista quien
de inmediato lo aniquila con una cantidad de fármacos o intervenciones
quirúrgicas. Las consecuencias son los graves efectos secundario y el hecho de
que el síntoma sólo cambia de lugar. 

Estamos viviendo descubrimientos sorprendentes, la
tecnología avanza a pasos agigantados, las computadoras facilitan los
diagnósticos y los facultativos lo encuadran en tal o cual padecimiento; sin
embargo, a pesar de los diágnostico tempranos, tristemente encontramos un
incremento alarmante en los padecimientos crónico degenerativos, consecuencia
de la falta de prevención.

No basta con tener una especialidad, los médicos
necesitan subespecializarse. Los padecimientos tienen que comprobarse con
estudios de laboratorio, sofisticadas pruebas, gran negocio para unos cuantos.
Desgraciadamente, en la era moderna algunos médicos han perdido la intuición,
la parte sabia, un tesoro muy valioso que poseemos, carecen “del ojo clínico”:
la computadora frente al paciente. Se le da más importancia a la historia
bio-patológica de la enfermedad que a las emociones. Cuántos recursos
emocionales y económicos se ahorrarían si los padecimientos se trataran de
manera holísta, como seres completos y complejos: bio-psico-social-emocional y
espiritual.  

El caso de Laura es muy ilustrativo. Acudió al Seguro
Social presentando dolor en las piernas y falta de energía. Salió en diez
minutos con una bolsa de medicamentos y dos potentes antibióticos, el
diagnóstico: salmonella. No se
sintió satisfecha con el diágnostico, su intuición le dijo que no eran
necesarios los medicamentos. Me pidió que la consultara. Su cara mostraba una
gran tristeza, unos días antes tuvo una discusión con su esposo, motivo por el
que perdió el apetito; como consecuencia bajó la glucosa y la presión arterial.
Con el diálogo, unas recomendaciones y la liberación de la culpa, al día
siguiente volvió a sus actividades como si nada hubiera pasado.

El exceso de estrés afecta al aparato digestivo. La
digestión tiene similitud con las funciones cerebrales: el cerebro (mente)
procesa y digiere. Por medio de la digestión procesamos elementos materiales,
asimilamos las sustancias necesarias, diferenciamos lo nutritivo y expulsamos
lo no digerible. Gastritis y colitis son el pan de cada día, gran negocio para
los laboratorios farmacéuticos, aniquiladores de síntomas.

El hambre se mueve por el deseo de posesión, la
ambición de tener y por cierta codicia. El que tiene hambre de afectos y no
puede saciarla, manifiesta necesidad en forma de hambre de golosinas. El
chocolate contiene un químico similar al que se produce con el enamoramiento,
de ahí que al ingerirlo, al igual que en el amor, se produzca adicción.

El estreñimiento nos indica que tenemos dificultades
para dar y soltar, no queremos que salga a la luz el contenido del
inconsciente, las emociones no se procesan adecuadamente, de esta manera
muestran incapacidad para enfrentarse con su agresividad y mal humor. Las
personas que padecen de la digestión rumian los problemas, tienen que aprender
a tomar conciencia de sus sentimientos, enfrentar conscientemente los
conflictos y expulsar los resentimientos.

Algunas personas al querer huir de sus
conflictos terminan en cuidados
intensivos, tienen que ser alimentados por vía intravenosa, la forma más segura
de vegetar sin tener que preocuparse.

Recomendaciones

  • Es
    indispensable practicar actividad física (ejercicio, deporte, baile).
  • Nutrición
    balanceada.
  • Relajación,
    meditación.
  • Aprender
    a decir “No”, delegar tareas.
  • Cambiar
    actitudes.
  • Unirse a
    grupos de autoayuda.
  • Fomentar
    las redes de apoyo. 
  • Siete u
    ocho horas de sueño reparador.
  • Disfrutar
    de relaciones sexuales placenteras.
  • Dejar
    tiempo para una actividad que produzca placer.
  • Recrearse
    con la naturaleza: qué huelo, qué siento, qué percibo.
  • Resolver
    de manera terapéutica las culpas y los resentimientos.

“Si tu problema tiene remedio, ocúpate, y sino lo
tiene ¿para que te preocupas?”. Suéltalo para que se solucione.

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