Manicura y pedicura

¿De romance y sin tiempo para ir al salón a hacerte manicura y pedicura? ¡Calma! La gurú en belleza nos da paso a paso la clave para lucir manos y pies divinos todos los días.


Si hay algo detestable para cualquier mujer es portar manos y pies desastrosos; la inseguridad se apodera de ti y te sientes como muñeco en vitrina evidenciando la peor catástrofe mundial. Los pies: ¡cómo sea! Te calzas zapatos cerrados y san se acabó, pero y ¿tus manos? Horror, nada más
deprimente que vivir esta situación. Para evitar que esta barbaridad pueda ser vivida por una muñequita como tú, la experta en belleza, Paula Begoun, te trae los secretos de una perfecta manicura y pedicura, sin trabas ni tapujos, y tan fácil que bastarán unos minutos. ¿Lista?

Lo primero

Remueve todo el esmalte de uñas que se haya aplicado anteriormente. Da lo mismo que uses un quitaesmalte con o sin acetona. También da lo mismo que el quitaesmalte contenga o no ingredientes humectantes.

Para que un quitaesmalte pueda remover el esmalte de uñas, tiene que contener ingredientes fuertes, pero ese es el precio que tenemos que pagar por tener uñas bien pintaditas. Usa la menor cantidad posible y nunca remojes la uña en esta sustancia, el quitaesmalte la reseca y daña, especialmente el área de la cutícula. Mantener un mínimo de contacto con el quitaesmalte es crucial para el bienestar de la uña y de la cutícula.

Dale forma

Lima las uñas con delicadeza hasta que adquieran la forma que deseas usando la lima menos abrasiva que puedas encontrar. Evita darles forma de garra o dejarlas demasiado cuadradas o puntiagudas. Limarse demasiado las uñas puede causar que se rasgue la estructura de las mismas y eso no se puede reemplazar.

También es esencial que evites usar limas de metal o muy ásperas. Usa limas suaves haciendo muy poca presión para lograr la forma deseada. Independientemente del sentido en el que limes las uñas, si no lo haces con delicadeza, las dañarás.

La cutícula

Si planeas cortar un poquito de la cutícula excedente, bastará con suavizarla. Remoja las uñas en agua simple tibia durante no más de tres minutos. Remojarlas demasiado tiempo es dañino para la uña y para la cutícula. Evita usar agua con jabón o detergente, ya que resecan la piel y dañan la cutícula. Si las manos o pies están sucios, lávalos primero y listo.

El menor contacto posible con limpiadores es lo mejor para cualquier parte de tu cuerpo, incluyendo las uñas.

El corte

Recorta sólo un poco de la cutícula excedente y evita impulsarla hacia atrás, teniendo extremo cuidado de no jalarla, levantarla, rasgarla, romperla, forzarla ni cortarla.

Recorta las uñas con cuidado, usando tijeras de manicura filosas o un cortaúñas. Definitivamente es más fácil recortar las uñas después del baño o después de haberlas remojado. Es importante que las uñas tengan un borde ligeramente redondeado para proteger el crecimiento de las mismas; las uñas de los dedos de los pies se deben cortar en línea recta, ligeramente por encima de donde todavía están pegadas a la carne viva. Evita dejarte las uñas demasiado cortas porque esto aumenta la probabilidad de que se encarnen.

Humectantes

Humecta la cutícula con un humectante emoliente. Casi cualquier humectante para piel seca te servirá. No es necesario comprar cremas especiales para la cutícula: estas no contienen absolutamente nada especial para la uña o cutícula.

Antes de pintarte las uñas, es esencia que les quites el humectante. Los ingredientes humectantes impiden que el esmalte se adhiera a la uña. Usa quitaesmalte sólo sobre la superficie de la uña para eliminar el humectante que haya quedado. Evita que el quitaesmalte entre en contacto con la cutícula; esa es el área en la que sí debe quedar el humectante.

Aplica el esmalte

Píntate las uñas por capas, dejando que cada capa seque completamente antes de aplicar la siguiente. Lo estándar es aplicarse un mínimo de tres capas. Si tienes uñas frágiles o quebradizas, aplica una o dos capas de esmalte para rellenar hendiduras (ridge-filling nail polish) como base. Esta es la mejor manera de preparar la uña. Luego, sigue con dos capas del esmalte de color y termina con una capa de barniz transparente para darle brillo y lustre.

Deja pasar suficiente tiempo para que se seque el esmalte. Los esmaltes y algunos barnices transparentes de secado rápido a menudo contienen alcohol, lo cual hace que el esmalte se descascare o despostille con más facilidad, entonces lo mejor es evitar estos productos. El uso de un aceite en aerosol de secado rápido al terminar de pintarse las uñas es excelente para evitar que se estropee el esmalte, pero estos productos no previenen que se despostille o hagan hendiduras en el esmalte, así que ten cuidado.

No seques las uñas con una secadora de cabello o alguna otra fuente de calor. El calor hace que el esmalte se expanda y se desprenda de la uña.

Retocarse el esmalte cada tercer día con una capa de barniz transparente puede ayudar a que te dure más tiempo la manicura. Siempre lleva en tu cartera o bolso un frasco de barniz transparente y cuando tengas un momento para hacerlo, aplica una capa ligera. Una sola capa seca  ápidamente y marca toda la diferencia en la apariencia de las uñas. ¿Así o más fácil?

* Tomado de: Paula Begoun, “Belleza de pies a cabeza”, (2006), editorial Rodale Books, visita su portal web: www.cosmeticscop.com.mx/

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