Boda Maya

El noviazgo, la pedida de mano y la
boda dentro de la tradición maya, han padecido diversos ajustes. Años
atrás, la mujer era cortejada cuando iba al río a traer agua, esto
muchas veces provocaba que rompiera el cántaro; en aquellos tiempos las
relaciones eran muy distantes.

La milenaria civilización maya fue una de las culturas más brillantes y
poderosas de Mesoamérica; dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles
arquitectos, arriesgados comerciantes y talentosos artistas. Pese a la
conquista española, sus tradiciones y costumbres perduran a través del
tiempo, aunque con ciertas modificaciones. Destaca entre ellas todo el
ceremonial que gira alrededor de las bodas, que va desde el noviazgo y
culmina con el matrimonio. Un ritual verdaderamente sorprendente.

La primera cita
La primera cita se logra a través de un intermediario, un amigo o amiga
de ambos. Regularmente, el lugar de reunión es un espacio céntrico, por ejemplo el parque de la comunidad. 

Sólo si a la joven le interesa,
aprueba la cita; la respuesta enviada al pretendiente es que lo va a
pensar y después de quince días o un mes le da respuesta. Si la mujer
responde afirmativamente, la pareja se verá dos o tres veces a la semana
durante un año, sin que los padres tengan conocimiento alguno de lo que
está pasando.
 Entre los temas que aborda la pareja durante todo este tiempo destacan
el trabajo, amigos, costumbres, familiares y, sobre todo, el compromiso
del hombre de no hablar con otra mujer y el de la mujer, igualmente, de
no hablar con otro hombre.
Formalizado el noviazgo, el
hombre pide permiso a los padres de la mujer. Si ellos acceden el novio
puede visitar a la prometida en su casa y permanecer ahí hasta las
veintiún horas, no más. Este periodo  dura más o menos dos años; los
novios aprovecharán para acordar detalles sobre la boda y tratar la
fecha para la primera pedida de mano.

El pey
Una vez concluidos los dos años como novios formales llega el momento de pedir la mano de la novia.

Se trata de un día muy
importante para ambas familias; ese día, el novio se acompaña de sus
padres, hermanos y abuelos  y lleva un pedidor al cual se le nombra  el
pey. El trabajo de esta persona consiste en dirigir la comitiva. En la
casa de la novia se encuentra otro pey, que habitualmente es el abuelo,
ya que posee una vasta experiencia.
Con la finalidad de poder tratar
el asunto, los padres del novio llevan una cena o almuerzo. Una vez
sentados todos los comensales a la mesa, los temas a tratar son consejos
y deberes del futuro  matrimonio.
En esta reunión se fija la fecha
para la segunda pedida de mano, que será dos o tres meses después. En
la segunda pedida se fija la fecha de la boda, dónde se celebrará la
ceremonia religiosa y el lugar del matrimonio civil.

Peripecias del pey
No todas las pedidas resultan fáciles, en algunas ocasiones se
complican. Por ejemplo, cuando el futuro yerno no es del completo agrado
de la familia de la novia; cuando llega la familia del novio y el
pedidor a la casa de la novia y nadie los espera; o cuando la familia de
la novia se esconde y no abre la puerta, de ahí puede derivar otro tipo
de situaciones, como que la insistencia de la familia del novio
provoque que algún miembro de la familia de la novia salga y golpee al
pedidor

Los gastos         
Corresponde al novio pagar los gastos de la boda. Si el muchacho trabaja
con el padre, éste deberá cubrir los pagos; pero si el joven labora por
su cuenta deberá saldar casi todos los gastos y lo que falte le ayudará
su progenitor. La única compra que no realiza el novio es el velo ya
que éste lo regalan los padrinos.
El día de la boda
Un
día antes de la boda, la familia del prometido adorna la casa de la
novia con hojas de pacaya, ramillas de velo de novia, globos y le lleva
caldo de res o pollo, puesto que es la última ocasión que almuerza con
la familia.
Una vez concluida tanto la
ceremonia religiosa como el festejo, ambas familias se reúnen en la casa
donde vivirá la pareja con la finalidad de que los padres de cada uno
digan frente al cónyuge las obligaciones de los novios. Así, los
progenitores de la esposa le dicen que debe levantarse todos los días a
las cuatro y media de la mañana para atender al marido antes de que se
marche a trabajar al campo, que guarde respeto a los suegros y cómo debe
lavar la ropa. Los padres del esposo le advierten que debe ser fiel,
que cuando salga del trabajo retorne lo antes posible a casa y evite
quedarse en la calle platicando con amigos, puesto que tiene
responsabilidades que cumplir.

Al concluir la celebración los
contrayentes les nombran Nana y Tata a los suegros y, casi siempre, la
mujer se va a vivir a la casa de los suegros con el fin de que la suegra
le enseñe las costumbres de su hijo.  

¿Qué te parece? En realidad existen muchas similitudes entre la
cultura maya y la nuestra, aunque, por fortuna para nosotros, no son tan
estrictas.

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