Adicción a los teléfonos inteligentes

Los individuos de hoy en día desde muy jóvenes se vuelven adictos a los teléfonos inteligentes o smartphones por que están de moda y como señal de estatus, una más de las consecuencias de las garras del consumismo. “Las modas se contagian más que las infecciones”. El deseo es ver todo, enterarse de todo, curiosear en las carreteras de la información. Una persona saturada de información que ha perdido la capacidad de asombro.

¿Quién controla a quién? ¿El aparato al usuario o el usuario al aparato? El adicto se obsesiona por tener su teléfono a mano, observarlo constantemente para revisar sus mensajes y no perderlo de vista. Basta observar a los políticos en los eventos oficiales, no se enteran de nada por estar contestando mensajes. La necesidad imperiosa de traer el teléfono en la mano se encuentra al mismo nivel que la adicción a cualquier sustancia nociva. Como a Luis, cuando su hermano le escondió el aparato perdió el control de tal manera que, en venganza, le tiró la computadora por la ventana.

Los celulares inteligentes o asistentes digitales nos imponen modos de comunicación, en lugar de solo recibir llamadas, ahora podemos cruzar mensajes silenciosos, todo en el mismo aparato, pero no por el mismo precio. La moda es un arma de dos filos: por un lado es una excelente herramienta de comunicación y de negocios, por otra parte se pierde la interacción personal. Claro, se vuelven muy educados, se justifican ofreciendo disculpas: “¡Es un asunto de trabajo, es muy urgente!”.

Se llaman adicciones a los tipos de síntomas, comportamientos y consecuencias del consumo, determinado por la frecuencia, cantidad y sistema de consumo. Ningún comportamiento es adictivo si no lo caracteriza la compulsión de su uso, paradójicamente inspirada en la búsqueda de bienestar, lo que a muy corto plazo atrapa. Detrás de las conductas compulsivas hay ansiedad o tensión emocional y, en el fondo, frustración o algún deseo insatisfecho.

Las drogas causan dos tipos de dependencia: la física y la psicológica. La psicológica es el deseo de continuar con las conductas por placer, para reducir la tensión y evitar la abstinencia. La necesidad de estar comunicado rápidamente se vuelve un trastorno de ansiedad, inquietud que tiene sus bases a nivel orgánico. La compulsión de estar conectado afecta la actividad neurológica, especialmente el sistema simpático y el sistema nervioso central. El sistema de recompensa se activa de manera que libera dopamina, químico altamente adictivo ya que media las respuestas de euforia y estimulación en el cerebro. Al aumentar la dopamina estimula a las neuronas causando el aumento del ritmo cardiaco y presión arterial.

El término Desorden de Adicción al Internet fue descubierto por el doctor Ivan Goldberg (1995), psiquiatra de la Universidad de Columbia. El diagnóstico se confirma cuando se planean las actividades alrededor de la conexión y aumenta la ansiedad cuando están offline. Los síntomas aparecen: sufren deterioro en las relaciones cara a cara, pierden amistades, modifican las horas de sueño y los hábitos alimenticios. Cuando no están conectados sufren alteraciones fisiológicas como sudoración, ansiedad, irritabilidad y desesperación por checar los mensajes. Con el tiempo se vuelven introvertidos y pierden habilidades para relacionarse, disminuye la actividad física, cambian los hábitos de vida, modifican los patrones de sueño, además de evadir las responsabilidades personales

¿Eres adicto a las redes?
Si respondes afirmativamente a cinco o más preguntas, padeces adicción.

¿Siente expectación ante su próxima sesión en línea?
¿Tiene necesidad de estar por periodos de tiempo cada vez mayores?
¿Ha hecho esfuerzos por controlar, reducir o frenar el tiempo en la red?
¿Siente mal humor e irritabilidad al intentar reducir su tiempo en línea?
¿Permanece en línea más tiempo del programado?
¿Ha puesto en riesgo alguna relación personal, un trabajo u otra actividad por estar en la red?
¿Ha mentido a familiares con el fin de ocultar su devoción por la red?
¿Recurre a la Internet como una forma de escapar de sus problemas?

Eres adicto cuando…
Cuando manejas y vas contestando mensajes.
Cuando caminas y lees el teléfono a la vez.
Cuando respondes los correos teniendo la computadora al frente.
Cuando escuchas tu celular aun estando apagado.
Cuando lo revisas cada minuto para ver si te ha llegado un mensaje nuevo.
Cuando no lo apagas ni para dormir.
Cuando dejas de realizar tus actividades para leer un mensaje.
Cuando el jefe te envía un e-mail en vez de llamarte porque sabe que vas a revisar más rápido el celular que atender el teléfono.
Cuando se cae y se te paraliza el corazón por unos segundos.
Cuando estás con una persona al frente y le das más importancia a leer tus mensajes.
Cuando te endeudas por adquirir el mejor aparato y el mejor servicio.

Estaba comiendo con una amiga en un restaurante cuando entró una pareja de jóvenes, la chica llamó la atención de los presentes, vestía un pantalón cortito y mostraba parte de su vientre. En cuanto se sentaron me quedé sorprendida de la pérdida de contacto interpersonal, tomaron el teléfono y no se volvieron a dirigir la palabra, incluso cuando les trajeron los alimentos continuaron picándole al aparato. Qué pena, me quedé pensando, tan corto el amor y desperdiciarlo con tonterías en la red.

Recomendaciones
No podemos satanizar a la tecnología, es una verdad que acorta las distancias y es una herramienta indispensable en los negocios. Es el abuso, no el uso, lo que causa problema, cuando causa adicción causa trastornos socio-emocionales y neurológicos.

Deja un comentario