Jardín de hierbas culinarias

Todas las civilizaciones han aprovechado sus características; desde los hombres del periodo Neolítico, quienes las usaban para dar sabor a sus platillos, hasta los egipcios donde un papiro, que data del 2000 a. de C., cita su uso, sin mencionar otras como la India, Grecia, Roma, etcétera. Hoy son imprescindibles en la cocina.

Las hierbas culinarias, aromáticas o condimentarias, son aquellas que se usan en la cocina para condimentar guisos, sopas, ensaladas, postres y salsas. Su uso hace la diferencia entre uno y otro platillo. Gracias al cultivo en macetas podemos disponer de estas hierbas a lo largo de todo el año. Tenerlas siempre a la mano te sacará de muchos apuros.

Pensando en los pequeños espacios que constituyen las actuales viviendas, es fácil crear un pequeño jardín de hierbas basado en el cultivo en macetas. Aun cuando sea sólo una, el esfuerzo tendrá una sabrosa recompensa.

Su cultivo
No es necesario tener un jardín para disfrutar de ellas puesto que cultivadas en macetas o jardineras, se pueden ubicar en una terraza, balcón o dentro de la casa. En casa es la mejor manera de contar con hierbas frescas durante el invierno.

El mejor lugar para ubicarlas es la cocina, puesto que la calefacción y la falta de ventilación son sus principales enemigos. La cocina suele ser un sitio sin calefacción y que se ventila con frecuencia. Y aunque cultivar hierbas en interior requiere más atenciones que en la tierra del jardín, no es difícil conociendo lo que cada una necesita.

El invierno es la mejor época para planificar y comenzar el sembrado de un jardín herbal de interior. Sembrado durante esta época, se puede ampliar el tiempo de cultivo para que con los primeros calores las plantas crezcan con más fuerza y en mayor cantidad. De esta manera, será preferible que pasen parte del año en el exterior y se introduzcan en casa con los primeros fríos del otoño.

Siempre es recomendable comenzar a plantar las semillas de ocho a doce semanas antes del invierno, aunque igualmente se deberán revisar las recomendaciones específicas para cada una en el paquete de las mismas.

Las semillas requieren un cierto calor para germinar, por lo que es conveniente dejarlas en áreas cálidas y bien ventiladas. El tiempo de germinación variará de una planta a otra, por lo que no todos crecerán exactamente al mismo tiempo.

En cuanto al riego mantener la humedad en la tierra es lo ideal. En este punto, la mejor vía es la observación: estar atento para ver cuando pierde lozanía la planta y regar. Cuando más iluminación posean mejor, aunque evitando el sol directo. Colocarlas en el alféizar de la venta es una buena opción. Durante su desarrollo, añade cada 15 días algo de abono líquido si están en maceta.

Con relación a la poda, algunas hierbas perennes (las que duran varios años), como el tomillo y salvia, conviene podarlas al final de la temporada para que renueven sus tallos cada año y no se vuelvan leñosas. Después de algunos años, aunque se hayan podado, será preciso arrancarlas y plantar nuevas.

Recorta las hierbas perennes una vez al año, tras la floración, para provocar un nuevo desarrollo sano. Llegado el verano, recorta hierbas para estimular el desarrollo de hojas nuevas. Elimina las flores marchitas ya que consumen reservas. Si observas que las raíces asoman por la base del tiesto, trasplántalas a macetas mayores, preferentemente durante la primavera.

Hierbas culinarias
Estos son algunos de sus usos y propiedades más características de las principales plantas aromáticas, elige las que más te convengan.

Albahaca. Hay dos tipos, la fuerte y la dulce, que se considera la mejor de las dos. Se lleva bien con pastas, ensaladas, tomate, berenjenas y calabacín. Fresca resulta deliciosa en ensaladas y platillos de pollo y conejo. Para aderezar los platillos es preferible utilizar albahaca fresca, desmenuzarla y esparcirla en el último momento.

Cilantro. Las hojas son de sabor muy suave, parecido al perejil y sirven para adornar curries y platillos orientales, para mezclar con quesos blandos o para aromatizar platos de carne picada.

Estragón. Tiene un ligero sabor a anís y se utiliza fresco o seco en la confección de salsas como vinagretas o bearnesa; combina con ensaladas, huevos, pollo y crustáceos. Se utiliza para revalorizar los alimentos de sabor poco definidos.

Hierbabuena. Picada complementa las ensaladas, en rama va bien con el té y con las sopas o para cocer guisantes y papas, ideal para acompañar el cordero.

Hinojo. Sus hojas son como plumas, al igual que el eneldo, pero crece más alto. Su agradable sabor anisado y ligeramente ahumado contrarresta la grasa del pescado azul. Fresco combina con sardinas y habitualmente acompaña al pescado. Seco se puede añadir a sopas, ensaladas y rellenos.

Laurel. De sabor agradable y aromático, sus hojas frescas o secas se utilizan para dar sabor a sopas y caldos, así como para las salsas que requieren un largo tiempo de cocción. Las hojas se retiran antes de servir.

Menta. Además del conocidísimo té a la menta, es un magnífico aderezo de salsas, ensaladas, sopas y potajes. Bueno para acompañar el cordero asado. Se utiliza tanto fresca como seca ya que no pierde su aroma.

Orégano y mejorana. Aunque parecidas, poseen sabores muy diferentes. La mejorana es dulce y delicada, mientras que el orégano —variedad silvestre de la mejorana— es de sabor intenso. Utilizadas en salsas con tomate, salsas para pescado o carne asada. Se utiliza más seco que fresco.

Perejil. Se utiliza siempre fresco y más el de hoja plana que el rizado. Este último tiene un sabor más suave. Ingrediente básico en las salsas. Rico en vitamina A y C y en calcio, hierro y manganeso.

Romero. Se utiliza preferentemente seco pues fresco proporciona un sabor amargo. Buen acompañante de carnes asadas, cordero, caza, pescado.

Salvia. Una de las hierbas más fuertes, cálida y aromática, contrarresta la pesadez de ciertos platillos. Sus hojas frescas se usan en salsas de carne, ave y caza, finamente cortadas o picadas. Fresca es preferible a la seca.

Tomillo. Cálido y penetrante. La caza, la carne de ave y las carnes a la parrilla ganan con tomillo seco. Va bien con salsas a base de tomate y resulta agradable mezclada con romero y laurel.

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