¿Amas demasiado?

Obsesión, delirio, deseo incontenible, angustia frenética, ¿son sentimientos normales por el hecho de no respirar el mismo aire de la persona amada?

Todo tiene un comienzo: el amor, con él llegan los sueños alucinantes y una entrega ipso facto. Quienes son candidatos a enloquecer por amor se entregan totalmente, no esperan recibir, se conforman solamente con el hecho de dar y adquirir esa sensación cardiaca, latente, que los mantiene vivos. Algo de lo que piden a cambio es sólo escuchar la voz del amado, sentirlo, olerlo o simplemente admirarlo y admirarlo, hasta caer en la idolatría.

Sin defectos
Para ellos, la persona amada lo es todo, después de ellos el Universo no tiene sentido ya que les proporciona lo que buscan: esa mezcla de emociones desafiantes producidas por el encanto, porque así se encuentran: “encantados”, encerrados en un círculo que les da esa dopamina a su cerebro para sentirse plenos y satisfechos. Los defectos o la negativa no tiene entrada en su relación, sus oídos y su pensamiento se encuentran bloqueados para ver o siquiera pensar algo mal de su gran amor, simplemente su mundo no se los permite.

Mejor, ¡en las nubes!
La clásica frase: “No puedo dejar de pensar en ti”, es real; pero aquí se aplica para el día, la noche, el sueño y el despertar. Sus pláticas son sólo de la persona amada, hasta llegar al punto de no poder escuchar a los demás por el extremo deseo de pensar en las fantasías de su amor anonadados por la idea de ser felices en el enigmático castillo que han creado en su pensamiento y en esa extraña vida compartida sólo entre ellos dos. Llegan al punto que no les interesa perder su propio mundo (amigos, familia, vida social) por vivir en su pequeña, pero grande realidad.

Frente el espejo
Las personas inseguras y con baja autoestima son blanco fácil para caer en una relación obsesiva pues tienen un bajo valor sobre ellas mismas y lo que merecen. No se valoran mucho, el papel durante la niñez tiene mucho que ver, generalmente, su infancia fue fría y de espíritu solitario, con total carencia sobre un buen ejemplo en la relación de sus padres. Su facilidad para interrelacionarse con los demás siempre fue casi nula ya que no saben recibir y eso los conlleva a no sentirse adaptados al sistema. Es por eso que cuando alguien les brinda en una relación algo más de lo que esperaban, tienden a perderse y “confundirse” en toda la extensión de la palabra.

El fantasma: los celos
No se puede hablar de un tema así sin mencionar a Juana la Loca. Sus celos fueron un factor desencadenante para crear su desequilibrio mental. Su obsesión por no dejar sólo en cuanta oportunidad tenía a su Felipe el Hermoso, la obligaron a tener a uno de sus hijos en el retrete de un baño, además de cortar el pelo de una de sus doncellas por coquetear con su infiel marido. Rabia, tristeza y humillación fueron sentimientos que encadenaron a Juana la Loca.

La cuestión de los celos constituye una problemática profunda que se remite a la historia de la especie humana, cumpliendo así funciones específicas relacionadas con la supervivencia. Involucra a hombres y mujeres, a pesar de lo cual existen especificaciones en la vivencia y expresión de este afecto, que no es más que el temor de que la persona amada se aleje con otro sujeto. Si bien la existencia de los celos es universal y se basa en situaciones reales o fantaseadas, es posible considerar ciertas pautas para intentar manejarlos en pro de la construcción de relaciones de pareja adecuadas.

Presas de sus debilidades
Las personas que “aman demasiado” se sienten menos que su pareja, temen no ser capaces de enfrentar al mundo sin un bastón que les contagie un poco de equilibrio en los diferentes ámbitos de la vida. Admiran a su pareja por diferentes causas y factores como inteligencia, carisma, belleza y una larga lista de cualidades que la persona obsesiva ni si quiera se detiene a pensar si ella pudiera tenerlas, pues su misma inseguridad no se lo permite. Sienten que nadie puede amarlas, desearlas, admirarlas, ni siquiera creen que su actual pareja pueda quererlas sin límite. Para ellas, siempre está la interrogante de si realmente las querrán. Viven entre la sospecha y la duda.

Cuando se vuelve enfermedad
Después del tórrido romance que a pesar de todos los sentimientos encontrados y alucinantes, se convierte por sus características en enfermizo, para estas personas él o ella seguirá siendo el “amor de su vida”. Por lo tanto, llega el punto en que las cosas se salen de control y la mente sufre un mayor desequilibrio. En algunos casos llega la depresión por ver frustrados sus anhelos acompañada de diferentes crisis emocionales que, al pasar el tiempo, se pueden convertir en trastornos derivados por el mismo estado anímico de la persona. De esta manera comienza la cadena y se va desde el insomnio hasta la locura.

Mujeres que aman demasiado
Camile Claudelle, escultora, pareja del también escultor Auguste Rodín; María Callas, cantante de ópera, pareja del magnate Aristóteles Onasis; Mariah Carey, cantante, ex pareja de ‘El Sol’ Luis Miguel; Silvia Plath, poeta, pareja del escritor inglés Ted Hughes, y la reina Juana I de Castilla, conocida como Juana la Loca, esposa de Felipe el Hermoso. La lista es mucho más larga dentro de la vida cotidiana.

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