El costo del “Sí, acepto”

“¿Quieres casarte conmigo?….”, es la pregunta que toda mujer quiere escuchar. Y después de la propuesta y de aceptar y de sentir mariposas en el estómago, viene la realidad: el costo del “Sí, acepto”.

Es tiempo de comenzar con la planeación de la boda y con todo lo que conlleva; habrá que pensar bien lo que “quieren hacer”, basándose en lo que realmente “pueden hacer”, dependiendo del presupuesto con el que cuenten.

Como en toda la relación, una buena comunicación con tu pareja será básica para la planeación pues les ayudará a lograr una excelente organización y óptimos resultados en la ceremonia, recepción y luna de miel.

Al ser la boda un momento único y especial en tu vida y en la de tu pareja, deberán iniciar la planeación mínimo un año antes elaborando una lista de todo lo que les gustaría hacer, comprar y gastar sin olvidar la lista de los invitados que desean los acompañen en ese Gran Día. Posteriormente, vean con qué presupuesto cuentan y reajusten su lista a lo que realmente pueden hacer, ya sea si una o las dos familias absorberá el total de los gastos —como anteriormente solía suceder, sobretodo con la familia de la novia— o si entre ambos costearán todo el festejo como en la actualidad lo hace la gran mayoría de las parejas.

Para esto será necesario que cada uno vea por su lado de cuánto dispone, sean ahorros personales, ingresos mensuales, ayuda de los padres o, quizás, hasta de algunos padrinos.

Si los papás o padrinos deciden pagar cierto concepto de la boda como banquete, música, salón o luna de miel, recuerden que la celebración es de ustedes dos y, por lo tanto, todo deberá ser a su gusto. El que los apoyen económicamente no implica que los condicionen a contratar servicios que no sean de su agrado. Que no les dé pena, háblenlo claramente para que esto no suceda. Una sugerencia es dar el costo y datos del lugar o servicio que han elegido, o al menos presentarles varias opciones de lo que desean contratar, eso evitará problemas logrando que su boda sea realmente como la planearon.

Hay también quienes optan por entregar una cantidad determinada a los novios considerando que cubra las expectativas del servicio para deslindarse de cotizaciones, contratos, etcétera, es una buena alternativa y, de ser así, limiten ese monto exclusivamente al rubro que han determinado.

Reúnan todo su capital en una misma cuenta y apéguense a su presupuesto; no gasten más de lo que tengan. Busquen, vean y coticen el mayor número de opciones de cada rubro para que puedan comparar y decidir cuál de ellos ofrece lo mejor acorde a su presupuesto.

Y recuerden: ¡no se endeuden! El iniciar una relación con deudas va generarles problemas económicos. La organización financiera de la pareja inicia siempre con compromisos y deudas que cada miembro adquiere en su soltería (tarjetas de crédito, auto, casa, etcétera), y si ha esto se le agregan los gastos que conlleva establecer un hogar y además le sumamos los de la boda, ya se podrán imaginar que la situación venidera no será nada fácil trayendo la posibilidad de desencadenar en problemas que afectarán la relación ya desde su inicio.

Olvídate de aquello de: “Hoy gasto y mañana veré como pago”, con esta actitud ustedes mismos estarán generándose problemas. Es mejor contemplar opciones como paquetes que incluyen varios conceptos significando un costo menor. Por ejemplo, casarse entre semana resulta mucho más accesible que los fines de semana, días más codiciados y caros; tan es así que en la actualidad se han puesto muy de moda este tipo de bodas al implicar un costo menor en cualquier lugar y con cualquier proveedor, en este caso sólo se invitan y asisten quienes realmente están interesados. Otra opción es realizar la boda en domingo o lunes cuando hay una festividad que lleva a realizar los famosos “puentes” de fin de semana.

No olviden que en la relación de pareja lo mejor es comenzar a ahorrar una parte de sus ingresos desde el momento en que se tienen planes de matrimonio; y más aún en este mes del amor y la amistad, fechas preferidas para realizar la maravillosa pregunta a las novias. Recuerden, hay que pensar en lo que vendrá después del “Sí, acepto…“.

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