El amor hacia ti misma

Conforme va cambiando el clima es evidente que la primavera está por llegar. Esto representa en la mayoría de nosotros un momento alegre. Marzo es el iniciador de ese ciclo que hace que nuestra existencia continúe como ha sido a lo largo de los siglos.

Los árboles y flores comienzan su polinización, los animales se aventuran en la ardua tarea de encontrar con quien fortalecer su especie y nosotros nos llenamos de colores. Los días grises, fríos y cortos, poco a poco van desapareciendo y conforme llegan los colores nuestra actitud cambia inconscientemente, quizá has notado que ahora te encuentras más tolerante o con más energía.

He visto como en este mes muchas relaciones comienzan o antiguas amistades fortalecen sus lazos y así vamos creando un círculo interminable de amor y buenas intenciones. Tendré que confesar que lo único que me hace sufrir es el polen, pero aún así, constipada y con pañuelos a la mano, me uno a la época donde el amor fluye entre nosotros porque así es como debe de ser; fluye como una de esas cosas incuestionables que es mejor no tocar para no romper su encanto. Es mejor zambullirnos en él y caminar al lado de esa persona a la que hemos tenido la fortuna de encontrar o reencontrar.

Ahora que comenzará una de las etapas más felices y productivas de tu vida, será justo tomarnos un momento para reflexionar sobre nuestras actitudes y, si es necesario, deshacernos de aquellas conductas negativas que arrastramos desde tiempo. Este pequeño escrito no tiene grandes pretensiones, pero sí una gran intención: la de hacerte notar que el amor hacia ti misma es un reflejo del amor que das a los demás y eso, ¡es grande, cálido y maravilloso!

El protocolo es algo que se vive día a día en la cotidianidad, está latente y es tangible en cualquier lado. Cómo te subes al auto, cómo enciendes tu computadora o cómo saludas a los demás. Respetar a la persona que está enfrente de ti, en toda su esencia, es una clave básica en el protocolo y el estudio de la imagen. Ahora quiero unir estas dos ideas. ¿Sigues conmigo? ¡Genial!

La diplomacia, el tacto y la paciencia sumados a esta época del año donde se conciben tantas ilusiones, son el camino que te llevará a alcanzar uno o varios éxitos si es así que te lo propones. Tu boda, por ejemplo, es el inicio de esa nueva vida con el hombre de tus sueños; él es una persona individual con sus propias metas e ilusiones, igual que tú, y es aquí donde vale la pena que te des cuenta de que a través de este paso que estás por dar, se unirán dos seres para convivir y crear no una sino dos, tres o infinitas posibilidades de proyectos de vida, tal como los ciclos de la vida y sus estaciones.

Esta es la primavera, el primero de los pasos, y aquí estás dándolo hacia un camino de empatía en tu relación de pareja y con quienes te rodean. ¡Bravo y felicidades!

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