Boda exprés

Mil y un motivos pueden hacerlos tomar la rápida decisión de casarse en un par de meses y es que, con estos ritmos tan vertiginosos, no siempre es posible preparar el Gran Día con un año de anticipación. Hay que ponerle buena cara a la adversidad y, juntos, ¡busquemos la manera de sacar provecho a las prisas!

Quizá, ante tan repentina decisición, sientas que el mundo se te viene encima; pero, aunque pareciera mentira, esa premura podría darles ciertas ventajas a diferencia de otras parejas que sí han tenido tiempo para planear su enlace y el banquete de bodas. Las únicas herramientas que necesitarán son un poco de flexibilidad, poder de negociación y un mucho de tiempo para dedicarte casi de lleno a la planeación. ¿Lista? Veamos.

Flexibilidad
Con flexibilidad me refiero a que abras tu mente a todas las opciones que se te puedan presentar, tanto para el lugar de la celebración como para el templo en el que se realizará, ya que si te pones el moño de que tiene que ser en determinada fecha, en tal salón y en una parroquia en especial, te puedes llevar demasiadas decepciones y hasta puedes quedar desfalcada.

Para empezar, llama a todos los salones, terrazas o jardines que conoces y son de tu agrado para ver cuál de ellos tiene fecha disponible. En caso de que tengan agenda llena, pregunta si manejan otros lugares o, bien, si pudieran recomendarte otro salón, hay lugares poco conocidos o de reciente inauguración que son preciosos y quién mejor que ellos para pasarte el dato. Selecciona dos o tres que sean de su agrado y agenden una cita para negociar.

Una vez elegido el lugar, el siguiente paso será el templo o parroquia; puedes buscar entre las que más te agradan, sin embargo, es muy probable que no haya lugar, así que la parroquia cercana a tu casa o a la de tu novio serán buenas opciones. Si está muy lejos del lugar del evento o, de plano, no es de su agrado, pregunta por la opción más cercana al salón donde realizarán su festejo.

Ya que hayas elegido iglesia y lugar, podrás buscar todo lo demás: vestido, banquetero, música, florista, pastel y, si el presupuesto lo permite, un coordinador para que te desentiendas lo más posible de la organización y el estrés sea leve.

Las invitaciones también son súper importantes, así que una vez que tengas lugar y fecha, éste será el siguiente paso pues tienes poco tiempo para entregarlas. Mes y medio es el mejor tiempo para mandarlas imprimir aún cuando hayas planeado con anticipación.

Detalles como recuerditos, arroces y demás, son cuestiones que puedes ver poco después de lo anterior y que no demandarán gran tiempo.

En el caso de tu vestido, un par de días visitando tiendas podrían ser suficientes para elegir el traje de novia; aquí tendrás que ser muy flexible con la elección pues no todos los vestidos se encuentran en existencia o en tu talla y mandarlos traer de su país de origen puede tardar hasta cuatro meses. Pregunta por el stock de tu talla y elige el que más te agrade; los ajustes del vestido los realizan en poco menos de una semana.

En caso que quieras un diseño único y exclusivo, antes de hacer la compra, cerciórate del profesionalismo del diseñador o diseñadora de modas que visitas para que tengas la certeza de que te será entregado en tiempo y forma. Aquí es sumamente importante exponerle la fecha en que lo necesitas para que el o ella vea si está en sus posibilidades aceptar tu trabajo.

Poder de negociación
Cuando el tiempo está encima y las presiones están al tope tendemos a pagar lo que sea por obtener lo que necesitamos; sin embargo, si trabajamos con la mente fría, podemos conseguir verdaderas tesoros a precios que jamás lo creerías.

Algunos de los servicios con los que podrás negociar un buen precio son: el lugar de la fiesta, el grupo musical, el florista y la empresa de banquetes, pues a todos ellos les conviene “tener pájaro en mano, que ver un ciento volar”, ya que si todos estos prestadores tienen la fecha libre, es poco probable que tengan más opciones que tú para venderles.

Con esto no quiero decir que casi te regalarán su trabajo, pero, si sabes negociar, podrás alcanzar hasta un 20 ó 30 por ciento de descuento del precio regular que cada uno tiene, más aún si hablamos de pagar al contado e, incluso, podrías lograr un mejor servicio por el mismo precio.

No te quedes con el primer precio. Yo sé que la presión es grande, pero si esperas un par de días las cosas pueden cambiar y tendrás más dinero para otras cosas como la luna de miel o los imprevistos de última hora.

Tiempo
Obvio que, con un par de meses para organizar la boda, tendrás que aplicarte casi de tiempo completo a la planeación para que puedas desplazarte de un lugar a otro a ver y contratar todo lo necesario. Para realizar los trámites del civil y del enlace religioso, para arreglar el pasaporte y la visa —si fuera necesario—, entregar invitaciones, arreglar tu nueva casa o, hasta preparar maletas si planean cambiar su lugar de residencia, entre otras muchas cosas.

Con agenda en mano, acomoda lo mejor posible tu tiempo; las mujeres por naturaleza somos unas excelentes administradoras, así que pon manos a la obra y sácale partido a cada minuto del día. Y si está en tus posibilidades ¡acepten ayuda! Sus hermanos, sus papás y hasta sus amigos podrían echarles la mano en cosas sencillas como recabar los documentos para el civil o para la boda religiosa, solicitar cotizaciones, repartir invitaciones, comprar los pétalos para la salida del templo, verificar los servicios unos días antes del festejo, en fin.

Si no tienes la oportunidad de dedicarte de lleno a la planeación, busca un coordinador de bodas para que en él o ella descargues pendientes y responsabilidades. Es comodísimo tratar sólo con una persona, con ella, te entenderás de todos los pagos y detalles, además de que la podrás ver a la hora que tú puedas. Suerte y ¡que todo salga excelente!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *