El éxito, ¿rival de amores?

“Estoy en la cresta de la ola. Este año me ha ido de maravilla, he tenido oportunidades de crecimiento, una tras otra, y en cada una me han pagado lo que nunca imaginé. Todos mis sueños se han cumplido y ahora tengo que pensar en lo que viene para mí”, le confesó Alan a Karina, su mejor amiga.

Efectivamente, la vida laboral de Alan no podía ser más exitosa, el pequeño detalle: ha descuidado a su pareja por causa de sus frecuentes viajes. Sólo en los últimos cinco meses se han reunido en un par de ocasiones, una de ellas en el aeropuerto mientras él hacía un cambio de vuelo.

Patricia, su esposa, no se queja ni tampoco ha dejado de amarlo; pero, también ha aprendido a vivir sin él. Así, el día que Alan tuvo oportunidad de disfrutar de unos días libres, se encontró con que su mujer se había ido de viaje con sus suegros y él no estaba enterado. “Entonces supe lo que ella siente cada vez que yo me voy. Es un sentimiento terrible”, admitió frente a su amiga.

Resulta inusual pensar que una causa de crisis en una pareja pueda ser el éxito, después de todo, ambos deberían sentirse orgullosos y plenos de vivir esa gloriosa experiencia, que a decir verdad, no le pasa a todos; pero, como afirma Kathy Freston, autora del libro “Tu alma [email protected] (Editorial Urano): “Si te estás preguntando cómo es posible considerar el éxito una crisis, párate a pensar con cuánta frecuencia se separan las estrellas de Hollywood o cuántas probabilidades hay de que un alto directivo se divorcie por segunda o tercera vez”.

Equivocadamente se ha colocado a la riqueza de bienes materiales y económicos, así como al reconocimiento, como las llaves maestras para acceder a la felicidad. Por eso, es frecuente que en la búsqueda por conseguirlo se deje en el último plano la atención y el afecto a los seres queridos, se da por hecho que no sólo entenderán el esfuerzo sino también lo aplaudirán y tendrán la disposición de ceder el tiempo que les toca, a favor de un supuesto bien común.

La autora abunda al respecto: “Para alcanzar el éxito hace falta tiempo y energía. Su búsqueda podría tentarte a dejar aparcada la relación con tu alma gemela y todas las cuestiones espirituales que plantea. Te puede exigir tanta dedicación que renuncies a disfrutar de los placeres sencillos de la vida en pareja”.

El éxito no está peleado con la oportunidad de poder vivir plenamente el amor, no es una cosa en vez de la otra; pero, para cerrar los candados que nos conduzcan a tomar una elección entre ambos, hay que tener presente en todo momento los motivos que llevan a la búsqueda de la prosperidad.

Generalmente, las personas quieren mejoras económicas para ofrecer un nivel de vida óptimo a quienes aman o para cumplir algún sueño, la clave está en no perderlos de vista y continuar cultivando esas fuentes de afecto y realización.

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