¡Hagamos nuevo el año!

Acaba un año más y eso nos brinda la oportunidad de cerrar ciclos y comenzar nuevos proyectos.

Año nuevo, vida nueva, dice el refrán. La verdad es que el hecho de cambiar de fecha, tirar los calendarios viejos, iniciar nuevos archivos de datos en las computadoras y abrir la agenda nueva, nos dan una impresión de frescura, de novedad, como una página en blanco o un cuaderno nuevo en el que todo será diferente. A veces, todo parece posible. En los próximos quince días, nos felicitaremos unos a otros, nos abrazaremos, nos desearemos feliz año. Algunos, los optimistas, se hacen propósitos de año nuevo.

El hecho es que muchos deseamos, al menos inconscientemente, un año nuevo. Yo, por lo menos, nunca he visto y oído a nadie que desee a los demás que el año nuevo sea como el año viejo. Pero, al parecer, la mayoría pensamos que algo ocurrirá, de un modo más o menos automático, más o menos mágico, que hará que el año nuevo sea mejor. Como si el mero hecho de cambiar de calendario produjera un efecto benéfico. Puesto de otra manera, confiamos en que este año tendremos suerte.

Lo que todavía no he visto es a alguien, yo mismo incluido, que diga: “Voy a hacer nuevo este año; voy a mejorarlo para que sea mejor que el año anterior”. Eso es lo fundamental. Ponernos en ese plan, es tomar nuestro destino en nuestras manos, es ponernos al frente de nuestro bienestar, es ser activo y propositivo.

Se trata de hacernos preguntas muy concretas. ¿En qué voy a mejorar este año? ¿Qué cosas nuevas me propongo aprender? ¿En qué voy a ser más saludable? ¿En qué voy a ser más fuerte: en lo físico, en lo mental, en lo intelectual, en lo espiritual? ¿De qué manera lograré ser más feliz? En cuanto a nuestra familia, amigos, ambiente de trabajo: ¿Cómo seremos más unidos? ¿Cómo creceremos en lo físico, en fortaleza, en influencia, en capacidades? Como país: ¿Cómo podemos lograr mayor unidad y también mayor tolerancia con quienes no piensan igual que nosotros? ¿Cómo tendremos una economía más fuerte, una seguridad mayor, mejores condiciones de trabajo y empleo, mayor felicidad?
De fondo, el año en sí no es mejor o peor. Somos nosotros, las personas, las sociedades, el país los que tenemos que ser mejores. Hacerlo significa hacer nuevo el país, a nuestra sociedad y a nosotros mismos. No es posible ser totalmente diferente, pero es perfectamente posible que, al terminar el año, podamos decir que somos nuevos en algo, que hemos mejorado, que somos más fuertes, que hemos logrado un poco más de felicidad.

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