Buenos modales en el Restaurante

Comer fuera de casa es una de las mejores y más deliciosas actividades de esparcimiento; el principal atractivo es la gran variedad de platillos que podemos encontrar, aunado a ello, una buena charla y un momento de relax, convierten estas salidas en un verdadero festín.

Acudir a un restaurante sola, con tu pareja o en grupo, es una excelente opción, ya sea por la compañía, por la diversión o por el simple hecho de conocer las delicias que se preparan alrededor del mundo. Visitar estos lugares también requiere de ciertas normas de etiqueta, aquí te enlistamos algunas.

Reservación
Llegar a un lugar donde sabemos que nos esperan y nos tienen reservado un lugar, además de cómodo resulta de buen gusto. Es muy recomendable sobre todo cuando el grupo de comensales es muy extenso o cuando se trata de días festivos. Fecha y horario, número de comensales, especificaciones y nombre y teléfono de quien reserva, son los datos que te piden para llevarla a cabo.

El menú
Las reglas de etiqueta indican que cuando un hombre y una mujer comen juntos, la mujer le dirá su orden a su acompañante antes de que llegue el mesero, así, él pedirá la orden de ambos. Si se trata de dos parejas, la pareja convidada será quien pida primero; cuando se trata de un hombre y varias mujeres, las damas piden primero; si el grupo es muy numeroso, las órdenes se toman de manera individual siguiendo el orden en que estén sentados.

¡Mesero!
La mejor manera de llamar al mesero es hacerle una indicación con la cabeza o de manera discreta con la mano cuando éste se encuentre lejos. Normalmente cada mesero porta su gafete para que lo puedan llamar por su nombre y es un gesto que denota la educación del cliente. Evita hacerle indicaciones de extremo a extremo, sonar la cucharita en una taza o vaso, o hacer el clásico sonido “shht, shht”. Una señal o una palabra bastarán para que acuda a tu mesa. Un trato cortés y educado son lo mejor en cualquier lugar.

Los alimentos
El cliente no tiene obligación de aceptar el alimento cuando lo han preparado incorrectamente. La comida que no aceptes por alguna razón seria, recházala tan pronto como te la sirvan o después de probar uno o dos bocados; no esperes a comer medio plato para decir que no es lo que pediste. En caso de que aparezca algún elemento ajeno a tu platillo, un insecto, un cabello, procura no comentarlo a tus acompañantes, llama al mesero de manera discreta y, de igual forma, explícale lo ocurrido.

El vino
La elección del vino se efectuará una vez que se ha elegido la comida. Una muestra de cortesía por parte del anfitrión es preguntar al invitado cuál es su preferencia y pedir entonces la clase y marca indicadas por éste. Si no estás familiarizado con la carta de vinos, llama al mesero o al somelier para que te recomienden uno de entre los vinos que ofrece la casa.

Propina
La propina es una gratificación por el trabajo bien hecho. Lo ideal es dejar el 15 por ciento del total de los alimentos consumidos y, si se desea, gratificar al somelier dejando el mismo porcentaje del consumo de vino. Es una grosería dejar monedas de poco valor, preferible será no dejar nada. Cuando el servicio es pésimo no es necesario dejar propina. Puede resultar de mal gusto para tus acompañantes que dejes una propina superior al 40 por ciento de la cuenta.

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